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La asamblea nacional constituyente 1991-2016

La noche del 4 de julio de 1991, mediante la transmisión de televisión, los colombianos escuchamos asombrados el coro de El Mesías, de Händel, mientras los constituyentes, uno a uno, firmaban la nueva Constitución Política de Colombia en el Capitolio Nacional. En el momento más álgido de la Violencia, la respuesta de los colombianos fue un llamado al diálogo y el consenso. La esperanza del futuro estaba puesta en ese tratado de paz y en el efecto transformador que traería para la sociedad.

Los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, que habían sido elegidos por voto popular para darle forma al nuevo Estado colombiano, representaban por primera vez la pluralidad del país. Como reflejo de ese grupo que redactó la Constitución, se reconocieron en la Carta de Derechos la diversidad política, la territorial, la étnica, la religiosa y la de género; se abrieron caminos para la participación democrática y se hizo explícita la promesa de igualdad, requisito indispensable para hacer efectivo el Estado social de derecho.

 

La garantía de los derechos se hace posible cuando la gente hace propia la Constitución; cuando la ejerce, la hace parte de su vida y la utiliza para hacer valer sus derechos que, ahí escritos, son una promesa de dignidad. La Constitución no solo es un marco que ordena, sino un techo que intenta protegernos, diversos como somos, de la arbitrariedad.