Una luz en el edificio Colombia

Durante la segunda mitad de los años ochenta, la sociedad colombiana vivió una mezcla de desasosiego y esperanza. Actores armados atacaban desde diferentes frentes, ponían en riesgo la sobrevivencia de la democracia y la estabilidad de las instituciones a punta de bombas y asesinatos selectivos. Sin embargo, la respuesta de varios sectores de la sociedad fue un llamado para generar un gran diálogo nacional que permitiera definir un marco más amplio para la democracia colombiana, alimentado por desmovilizaciones de varios grupos guerrilleros que durante años habían acudido a las armas por la exclusión política. Después de la Marcha del Silencio realizada el 25 de agosto de 1989 en respuesta al asesinato de Luis Carlos Galán, empezó a consolidarse el movimiento estudiantil que impulsaría la idea de una nueva Constitución. Estudiantes de universidades privadas y públicas, así como estudiantes de bachillerato, comenzaron a buscar alternativas para salir de la crisis.

El movimiento estudiantil

“La vamos a hacer con toda la gente, Asamblea Nacional Constituyente” era la consigna que se coreaba por las calles en 1990. La propuesta del movimiento estudiantil era depositar una papeleta extra en las elecciones del 11 de marzo de 1990 para convocar una Asamblea Constituyente. Aunque la llamada “séptima papeleta” no fue escrutada oficialmente por la Registraduría, se estima que dos millones fueron incluidas por los votantes, lo que fue recibido con entusiasmo por la sociedad colombiana.

La convocatoria posible

La votación informal de la séptima papeleta en las elecciones de marzo creó un hecho político que le permitió al gobierno facultar a la Registraduría para contabilizar los votos que se introdujeran por la convocatoria a la Asamblea Constituyente en las elecciones presidenciales de mayo de 1990. Así mismo, legitimó la decisión de la Corte Suprema de Justicia que abrió la salida jurídica a la validez de una constituyente, casi un imposible a la luz de la vigente Constitución de 1886. Un total de 5.236.863 personas dio el sí por la Asamblea en las urnas durante la jornada de elección presidencial.