Rafael Mauricio Méndez Bernal

Soy el último hombre que grita sobre la tierra que grita al cielo que se ha ocultado para siempre y habría de negarlo a quién, ¿a Dios? acaso Dios es el artista del silencio de tantas hojas que no son o siguen cayendo al abismo…

Ciudad Andina cuenta con un sistema de privilegios público, estrictamente reglamentado y muy atractivo, al que todos los habitantes de la ciudad pueden acceder en algún momento de su existir. Sin importar qué tan difícil haya sido hasta entonces la vida de un sujeto, de dónde provenga o cuál haya sido su historia, todos pueden elevar una solicitud de ingreso, la cual será evaluada en su momento por la Unidad de Determinación de Vacantes.

El ejercicio de coleccionar, vale decir de seleccionar entre un universo de existencias posibles a un grupo específico de individualidades y hacer acopio de ellas, se ha constituido en uno de los ejercicios más recurrentes de la experiencia humana.

La célebre máxima atribuida a Galileo, según la cual uno de los secretos del buen vivir consistía en “escribir en bronce los beneficios y las injurias en el aire” se convirtió en una larga imposibilidad para Arturo, el coprotagonista de la novela Verónica resucitada, del escritor Carlos Orlando Pardo.

Aunque el relato de los andares y tribulaciones de Fortunato Lezna abarca el amplio margen que va desde su primera adolescencia hasta su vejez, en él pareciera que “esa edad generosa en que primero se aborda el tren y luego preguntamos a dónde se dirige” se hubiere instalado para siempre.

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