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Geografía de la lamentación. Institución hospitalaria y sociedad. Nuevo Reino de Granada, 1760-1810.

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Adriana María Alzate Echeverri; Editorial Universidad del Rosario, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2012, 232 págs.

Geografía de la lamentación es un estudio de las instituciones hospitalarias en la Nueva Granada durante la segunda mitad del siglo xviii y principios del siglo xix (1760-1810), resultado de la investigación que hizo la historiadora Adriana María Alzate Echeverri para su tesis de doctorado sobre las reformas sanitarias borbónicas en el Nuevo Reino de Granada. La obra estudia la manera como se fueron adoptando las ideas higienistas en boga en Europa, cómo se recibió este ideario en la Nueva Granada y cómo se fue implementando durante las últimas décadas del siglo xviii y en los años previos a la Independencia. Se registra entonces la dramática historia de la institución hospitalaria desde que se la consideraba “un lugar de cobijo, resguardo y consuelo para los pobres enfermos” [pág. 1], hasta el momento en que el hospital pasó a ser “una institución consagrada, específicamente, a la curación de la enfermedad y al avance del conocimiento médico” [pág. 1], transformación que coincidió, influyó y tuvo influencia por parte de las corrientes ilustradas y científicas que serían motor ideológico del movimiento independentista. Durante este periodo (1760-1810) la institución hospitalaria en la Nueva Granada fue objeto de profundas reformas en cuanto a sus fines y prácticas, nacidas del deseo de curar, prevenir y estudiar las enfermedades que afectaban a la población más vulnerable. ¿Qué ideas o hechos desencadenaron estas reformas? ¿Qué transformaciones culturales dieron origen a los cambios en la medicina? ¿Cómo fueron cobrando importancia conceptos como “higiene pública”, “demografía”,  “personal médico hospitalario”, “administración hospitalaria”? Las respuestas a estos interrogantes las encontramos en la investigación de Alzate Echeverri. “Pobreza e institución hospitalaria”, el primer capítulo de los cinco que componen el trabajo, expone cómo la institución hospitalaria española que se exportó a las colonias de América era una institución religiosa orientada al ejercicio de la caridad cristiana con los pobres, subordinada al poder real en virtud del Patronato Real. Se parte de un análisis de lo que se consideraba pobreza en ese tiempo, que no difiere mucho de las concepciones de nuestros días. ¿Quiénes eran considerados pobres dentro de la sociedad neogranadina? ¿Qué tratamiento recibían por parte de la comunidad? ¿Cómo eran tratados en las instituciones hospitalarias? Las respuestas a estas cuestiones se sustentan con cuadros, tablas y documentos cuya interpretación es el ejercicio destacado de la historiadora para reconstruir lo que sucedía en los hospitales coloniales. Geografía de la lamentación nos permite conocer que hacia 1760 la pobreza era un problema de limosnas y de acciones caritativas, y de la misma forma, era asumida como la “asistencia pública de la salud”. Esta concepción fue dando paso a un criterio científico que fue transformando los hospitales, de ser sitios de caridad pública, para convertirse en establecimientos para el progreso de la medicina y la atención de la salud pública, así como lugares de generación y transmisión del saber médico. Pasaron de ser instituciones eminentemente religiosas, controladas y administradas por órdenes religiosas, a ser hospitales controlados y administrados por el poder civil, encarnado en la Nueva Granada por los virreyes y sus agentes burocráticos.

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