La increíble y triste historia del canal del Dique

Tipo: 

Tema: 

Autor: 

Libro reseñado: 

El canal del Dique. Historia de un desastre ambiental

Datos libro: 

José Vicente Mogollón Vélez; El Áncora Editores, Bogotá, 2013, 197 págs., il.

José vicente Mogollón Vélez publicó esta obra, trabajada durante años, sobre un tema de prioridad nacional: El canal del Dique. Historia de un desastre ambiental. Por sus características, el libro está llamado a convertirse en un clásico de la historiografía cartagenera y de la literatura ambiental colombiana. Aunque el volumen es producto de una sólida investigación en fuentes primarias poco conocidas y en las fuentes secundarias pertinentes, es mucho más que eso. Es el resultado de una familiaridad de decenios con el entorno estudiado. Mogollón nos revela que: “El autor de estas líneas tiene recuerdos del canal desde 1947”. Su padre, el recordado Pepino Mogollón, fue uno de los pioneros de la pesca deportiva en la costa Caribe colombiana y uno de los primeros colonizadores de las islas del Rosario. Por eso, Mogollón Vélez conoció desde temprana edad las costas, bajos, islas, esteros, canales, bahías y ciénagas que rodean a Cartagena. Después, ya con una formación humanista y científica de la Universidad de Harvard, a través de sus actividades laborales en la zona, cultivos de camarones en la bahía de Cispatá, pudo profundizar en el estudio de los problemas ambientales que se presentan en este entorno. Sus conocimientos de marinero hacen que el relato no sea un despliegue de erudición, sino un acercamiento vivencial a los problemas que se presentaron desde el siglo XVI para navegar entre Cartagena y el río Magdalena. Mogollón derriba muchos mitos y pone de presente que durante todo el periodo colonial y el siglo XIX el primer trayecto del canal del Dique era básicamente un entorno marino, el cual hacía que para ir a Mahates se empleara la navegación de cabotaje. Hasta allí, como lo observaron Alexander von Humboldt y muchos otros viajeros en los siglos XVIII y XIX, penetraban las mareas del mar Caribe. Por lo tanto, no había una conexión directa del río Magdalena con las bahías de Barbacoas y Cartagena. 

Leer texto completo