Un ejercicio latinoamericanista

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Libro reseñado: 

América Latina y las independencias en el escrutinio de la historiografía del siglo XXI.

Datos libro: 

Rafael Rubiano Muñoz; Ediciones desde abajo, Bogotá, 2011, 338 págs.
Las palabras iniciales de la presentación son reveladoras, el autor admite que los cuatro capítulos del libro “son apenas atisbos y aproximaciones al profundo tema de las independencias de nuestro continente”. Imposible no evocar tiempos idos de la escritura de ensayos en América Latina, cuando el autor admite enseguida que sus ensayos “contienen de manera intuitiva pero decidida” comentarios sobre las obras de cuatro historiadores del siglo xx que él ha escogido para elaborar su reflexión. Digamos, entonces, que Rafael Rubiano anuncia así el camino de sus cuatro ensayos, “aproximaciones muy preliminares”, vuelve a advertir, basados en las obras de José Luis Romero, Sergio Bagú, John Lynch y Mario Góngora. ¿Por qué ellos? Tal vez, como lo dice el autor, porque se trata de los más destacados latinoamericanistas del siglo xx. El latinoamericanismo, muy difícil de practicar y muy necesario, ha tenido en esos nombres unos destacados oficiantes, sin duda. Pero, bueno, al lector le corresponde encontrar los criterios del autor para hacer sus elecciones; y también le corresponde decir, con ejercicio de su propio criterio, si está de acuerdo con la selección leída. Un criterio parece imponerse de modo ostensible; los cuatro latinoamericanistas fueron, principalmente, historiadores. Rubiano, en la presentación general, no se detiene con particular énfasis en ese detalle; prefiere referirse a ellos como “latinoamericanistas”, parece definirlos más por lo que fue su objeto de preocupación, que por lo que construyeron acerca de ese objeto. Sin embargo, al leer el interior de cada ensayo el oficio de historiador está examinado con algún detalle, un acierto del autor del libro. Pero, insistamos, la caracterización preliminar no se detiene en resolvernos algo básico: ¿A quién llamamos “latinoamericanista”? ¿Eso es una vocación, una preocupación? ¿Es posible que Latinoamérica sea un objeto de estudio diferenciado? Digamos, a favor del autor de estos ensayos, que seguramente cualquier examen de lo que han sido las ciencias humanas en el siglo XX latinoamericano tendría que incluir, sin duda alguna, un examen de los autores reunidos en esta obra. 
Hay, quizá, en esta selección un autor que se aparta del resto. Se trata de John Lynch, porque aún vive y porque es un historiador inglés. Los otros tres son productos de este lado del Atlántico y, además, se parecen en que son muestra del estado de las ciencias humanas, del pensamiento político y de la escritura de la historia en el sur del continente. Argentina y Chile son, según este libro de Rubiano, paradigmas dignos de examen en estos ejercicios de balance. Esta notoria inclinación en la escogencia nos dice mucho a nosotros, los colombianos. Nos dice que buscamos ciertos referentes. Podemos lanzar nuestra opinión al respecto: Argentina, Chile, México y Brasil reúnen tradiciones mucho más gruesas en la constitución de las ciencias humanas y sociales; sus sistemas universitarios garantizaron ciertos grados de autonomía y de diferenciación de saberes. La comparación puede ser odiosa y flagelante, pero nos ayuda mucho a entender lo que no hemos podido ser ni hacer en la construcción de un sistema nacional universitario y en la consolidación de unas ciencias sociales.