Una visión diferente y reveladora del cura guerrillero

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Cristianismo revolucionario: Camilo, precursor.

Datos libro: 

Javier Giraldo Moreno S. J., (Compilador); Proyecto Memoria Histórica, Bogotá, 2012, 270 págs.

El libro Cristianismo revolucionario: Camilo, precursor es una compilación, en cinco partes, de treinta documentos, adelantada por el sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno, por encargo del Proyecto Memoria Histórica, entidad que ha emprendido una importante labor, entre otras, en torno a la figura de Camilo Torres Restrepo: publicar libros que revelen diversas facetas de su pensamiento, además de sus proyecciones. En este volumen, el objetivo es explorar las repercusiones del pensamiento cristiano en la Iglesia católica y sus afinidades con movimientos y procesos que se desarrollaron en el interior del cristianismo latinoamericano y universal. Arranca con una presentación por parte del compilador, en la que se cuenta el porqué del surgimiento de la “teología de la liberación”, en cabeza del sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez Merino, y los movimientos de apoyo que se dieron en los países latinoamericanos; además se presentan algunos documentos-pronunciamientos, aparecidos a partir de 1967 y que se alargaron hasta bien entrada la década de 1970. La primera parte consta de tres artículos encaminados a mostrar a Camilo Torres (1929-1966) como precursor de la “teología de la liberación”. Es interesante el planteamiento del sacerdote Mario L. Peresson Tonelli, para quien Camilo no fue un teólogo de profesión, ni intentó serlo, pero su formación como sacerdote, sociólogo y revolucionario, y un mediano conocimiento de la realidad colombiana, le permitieron plantear la corriente teológica liberadora de América Latina y tal vez en la Iglesia católica en el siglo XX, que le dio un viraje radical a la Teología, para lo que Peresson adjuntó documentación en la que se revela a Torres Restrepo como un conocedorde la Biblia, al punto que la interpretó de acuerdo a sus intereses: conciencia y compromiso social en torno al amor, como esencia del cristianismo, sentido de la Teología en la que creyó, divulgó, y luchó, al punto de dar su vida. El artículo de Peresson es acompañado por una carta de Camilo Torres Restrepo al obispo coadjutor de Bogotá en abril de 1965, dos meses antes de abandonar el sacerdocio, nueve meses antes de morir en Patio Cemento (Santander), y un esbozo de la “teología de la liberación” del sacerdote Gustavo Gutiérrez Merino, escrito en julio de 1968, años después de la muerte de Torres Restrepo. Esta parte es la que presenta y bosqueja el pensamiento del sacerdote y su proyección, y la que contiene un mediano intento de análisis; sin embargo, faltan algunos detalles importantes, de simple biografía, que enriquecerían mucho más el objetivo principal: los problemas que enfrentó el entonces profesor y subcapellán de la Universidad Nacional, desde finales de 1961, con el cardenal Luis Concha Córdoba, que desembocaron, en julio de 1962, en la prohibición, por parte del alto prelado, para que Torres ejerciera la docencia en la Nacional. Un mes después de su obligado retiro de la Facultad de Sociología, y su nombramiento como párroco de la iglesia de la Veracruz, Camilo viajó a Buenos Aires (Argentina), a una reunión previa a la fundación del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), en la que planteó que los marxistas luchaban por la nueva sociedad y, por tanto, los cristianos debían estar luchando a su lado. Más tarde, en septiembre de 1964, asistió en Lovaina, su alma máter, a un congreso de Teología Pastoral en el que planteó que la caridad cristiana, si quería ser eficaz y no un asunto meramente verbal, tenía que ocuparse de la planificación económica, la cual, en los países subdesarrollados, suponía un cambio total en las estructuras de poder. Los católicos debían colaborar con los marxistas, pues estos estaban en la vanguardia de la lucha por el cambio. 

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