Una joya bibliográfica

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Libro reseñado: 

Estado general de todo el Virreynato de Santafé de Bogotá en el presente año de 1794

Datos libro: 

Joaquín Durán y Díaz Malcolm Deas (Prólogo) Banco de la República, Bogotá, 2012, 482 págs., il.

No es este un libro que vaya a gustar a cualquier lector, incluso a todo historiador. En cambio sí, y mucho, a aquellos que sienten especial curiosidad por los datos. A quienes saben encontrar valor en las cifras y datos oficiales de apariencia intrascendente. Don Joaquín Durán y Díaz, “Capitán del Batallón de Infantería y Auxiliar de la Ciudad de Santafé de Bogotá”, compuso dos valiosas guías del Gobierno virreinal, una en 1793 y otra en 1794. Ambas vieron la luz en la imprenta de Don Antonio Espinosa de los Monteros, y fueron algunos de los primeros libros que se imprimieron acá. La pulcra y cuidadosa edición que ha realizado el Banco de la República de esta guía de 1794 es meritoria, toda vez que, según nos dice Malcolm Deas, en orientador prólogo, fueron pocas las copias que sobrevivieron. Cuatro en el país, dos en España y una en Inglaterra. Se trata de una obra oficial, escrita por un funcionario real y avalada por el virrey de la época, don Joseph de Ezpeleta. Conviene considerar que este tipo de libros empezaron a componerse en las tres últimas décadas del siglo XVIII, cuando eran corrientes las “Relaciones e Informes” de los virreyes y visitadores. En ellos hacían observaciones sobre el estado del Gobierno, la población y el país. Fue esta la época en la que se mejoraron las cuentas y estadísticas oficiales, y cuando se llevaron a cabo los primeros empadronamientos de la población. La guía de 1794 elaborada por el capitán Durán y Díaz nos ofrece una completa visión del virreinato. Tanto de la estructura y composición del Estado colonial, como del eclesiástico. Pero también nos brinda distinta y rica información sobre la economía y la sociedad. Al revisar el conjunto del libro se aprecia la armazón de un estado complejo y dilatado. Una cadena de cargos y funcionarios operaban en la ejecución de innumerables tareas: gobierno, hacienda, recaudación de impuestos, educación, policía, etc. Todo parecía funcionar muy bien. ¡Cuán lejos se estaba de los acontecimientos que iniciarían en 1812! En la introducción a la guía, el capitán Durán y Díaz buscó subsanar un vacío que, a su parecer, tuvo la de 1793. Hacía falta una especie de relación histórica del virreinato. Un “reino”, equiparable a los mejores de América, decía, si se estimara la abundancia de sus metales y sus preciosos frutos. Paradoja que los ilustrados peninsulares y criollos formularían y con el tiempo se volvería común: ¿Por qué un país con una riqueza natural tan especial, con diversidad de climas, amplias costas y numerosa población, era tan poco productivo? La respuesta que da el capitán Durán y Díaz es sencilla: es una riqueza que no se conoce en el extranjero. En esta breve introducción el capitán hizo de historiador y relató acontecimientos de la conquista, de la creación de la Audiencia, de la geografía y la población. De alguna manera, creo que acertada, el capitán entendía que debía dar un contexto al conjunto de cuadros y estadísticas que componen el libro.

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