El ensayo como método de análisis

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Libro reseñado: 

Álvaro Mutis, Nicolás Gómez y otros anacronismos

Datos libro: 

Juan Gustavo Cobo Borda; Sic Editorial, Bucaramanga, 2013, 204 págs.

Descripción: 15,5 × 21 cm, 360 g. Contenido: colección de treinta y un ensayos literarios sobre muy diversos autores, aparecidos inicialmente en diferentes publicaciones. Inicia el libro un análisis de veinticuatro páginas, titulado “Álvaro Mutis y la universidad de los cafés”. Enumeración descriptiva de los antiguos cafés bogotanos, que concitaban a los principales escritores y artistas, y desde donde Mutis parte a grandes pasos hacia la aventura de su extensa y original obra literaria, en prosa y poesía, concebida como una especie de saga por la unidad temática, el aliento sostenido y el significado y alcance de una obra aún no asimilada por la crítica a la fecha de esta nota. Aparte destacable: “La distinción entre poesía y prosa es del todo innecesaria, pues ambas se nutren de una misma intensidad creativa”. Uno de los requisitos necesarios para aprender a leer es la capacidad de detectar los numerosos errores que aparecen en los libros desde que ese arte ha venido a menos por la velocidad de las tecnologías actuales. Los demás ensayos del libro son los siguientes: “Nicolás Gómez Dávila” (quince págs.). Cuando se habla de un pensador lo único que se puede hacer es repetir sus frases: – “Ningún trabajo deshonra, pero todos degradan”. – “El milagro casual de la poesía, que no tiene razón de ser, se da porque sí”. – “El mundo moderno es un simple mercado que pone la vulgaridad al alcance de todos”. – “Tratemos de adherir siempre al que pierde, para no tener que avergonzarnos de lo que hace siempre el que gana”. – “Cuando el diálogo es el último recurso, la situación ya no tiene remedio”. – “Nuestra época no solo ha logrado desacreditar la virtud sino también los vicios”. “El libro más subversivo de nuestro tiempo sería una recopilación de viejos proverbios”. – Su conclusión: “Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres”. “El surrealismo o la belleza convulsiva” (quince págs.). Del prolongado escándalo del surrealismo poco queda. Incubó otros movimientos derivados, pretendiendo descubrir como nuevo lo que de más viejo se conocía en los cuentos para niños, en tradiciones populares y en fragmentos de toda clase de obras artísticas. Teoría que deja un legado de interés en las obras de sus mejores representantes, expuestas de modo sucinto, pues en la actualidad poco queda para añadir al fenómeno del surrealismo. No es esta la apreciación del autor del libro, sino la del comentarista.

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