Habitando la incertidumbre

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Libro reseñado: 

Anónimos

Datos libro: 

Alan González Salazar; La Carreta Editores, Alcaldía de Pereira, Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo, Medellín, 2012, 108 págs.

La primera impresión que un lector distraído puede tener de la novela de Alan González Salazar es que se trata de un ejercicio arriesgado porque tanto en la forma como en el contenido, Anó- nimos rompe con lo que cabe esperar de su género. La novela ganadora de la versión veintinueve del Concurso Nacional de Novela Aniversario Ciudad de Pereira juega con la incertidumbre, pues el lector nunca alcanza un conocimiento seguro de nada, ni de la trama, apenas esbozada, ni de los personajes, voces anónimas de las que se desconoce mucho más que el nombre. De la forma, arriesgada en todos los sentidos, cabe señalar que aparte de un par de tildes mal puestas y una que otra falla ortográfica, errores tipográficos que casi pasan inadvertidos, la novela está muy bien escrita. Mediante una escritura ágil, González entremezcla géneros literarios e incursiona en juegos con la estructura. Pasando constantemente de la prosa al verso, en Anónimos el lector puede encontrar poemas, capítulos que parecen cuentos cortos, diálogos, silencios y monólogos en los que se pueden identificar voces propias del teatro, y análisis supremamente lúcidos que fácilmente podrían calificarse de ensayos. Otras veces parece tratarse de un diario íntimo. Existe también un juego con los narradores, con el tiempo de la narración y con elementos que escapan por completo al entendimiento del lector. Ejemplo de ello es el curioso uso de la cursiva y las divisiones, en ocasiones ambiguas, que se encuentran en algunos capítulos. Puede que esta dimensión lúdica tenga una razón de ser clara que escape a uno que otro lector. También es posible que el autor desee jugar con lo absurdo y la incertidumbre. En cualquier caso, estos juegos no complican la lectura de la novela sino que la enriquecen y van de la mano con el contenido.De hecho, no es posible hablar de la forma en la obra de González sin referirse al fondo, porque la forma es parte esencial de la trama. En Anónimos, forma y contenido se confunden, y escindirlos implica un desacierto. A grandes rasgos se podría decir que la novela de González es una desgarradora historia de amor y desamor protagonizada por dos sujetos, un Él y una Ella, que están a medio camino entre el recuerdo del campo y la realidad de la ciudad. Es una historia en la que se hace y se des-hace el amor, pero esto no basta. Anónimos habla de la condición humana, fracturada y doliente, de la juventud ansiosa de evasión que en medio de la noche urbana delira. De la miseria, en fin, y la enajenación y el recuerdo. Son estos los tópicos que, a pesar de la incertidumbre general que tanto puede incomodar a una mente occidental, justifican de sobra la lectura.  

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