Lo mucho y lo poco

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Libro reseñado: 

Un espejo después

Datos libro: 

Luis Fayad; Sílaba Editores, 1.a reimpresión, Medellín, 2012, 55 págs.

Hasta hace algunas décadas, los libros de cuento eran el final de un proceso acumulativo. Un cuento producto de las impresiones de un viaje se sumaba a otro que solicitaba la redacción de un periódico y a dos más aparecidos en la revista independiente de unos amigos. Otro con motivo navideño, uno más inspirado por una mujer bonita, regalo para ella, aquel, que surgió súbito, a la salida del sueño… y así, poco a poco y con el paso de los años y el deseo expreso de los lectores de tener tal material reunido, se llegaba al libro, que naturalmente era, como muchos dicen con desprecio, una “colchita de retazos”. Pero algunos autores consiguieron escribir, talentos venturosos, libros que tuvieron unidad temática y estilística –Borges, Rulfo, Cortázar, Bryce Echenique, por mencionar nombres–, y se quiso convertir a la excepción en norma, al punto que llegó a consignarse como condición en las cláusulas de algunos concursos. Tal sofisticación condujo a libros del género muy especiales, que incluso podían y pueden leerse como novelas, en algunos casos con el propósito no siempre consciente de conseguir que el lector los asumiera como tales. Si al hermoso artificio que describo se le suma la dificultad de que la mayoría de los cuentos sean breves, apenas un párrafo o una frase, estamos frente a una empresa de la que muy pocos han salido victoriosos (Monterroso, Ana María Shua). Autor de una de nuestras novelas fundamentales del siglo XX, Los parientes de Ester (1978), digna de toda alabanza, Luis Fayad concibió un personaje, Leoncio, que, como dice la contracarátula de Sílaba Editores, “aparece enfrentado a las pequeñas tragedias de cada día”. Así es, en efecto, y en casi cada uno de estos treinta y cuatro cuentos el autor radicado en Alemania refleja sensibilidad, humor, sentido del absurdo y buen tino para la paradoja, consiguiendo piezas que han merecido y merecen su aparición en antologías, y su traducción. Es contundente la visión de la cotidianidad como riesgo, como maravilla, y la relativa incapacidad de Leoncio, su disposición para ciertas acciones y su perplejidad frente a otras, lo convierten en el antihéroe capaz de expresarnos a todos. El libro honra la ambición de conseguir que unas decenas de cuentos muy breves, alguno apenas línea y media sobre la página en blanco, sean como una novela, sin dejar de ser lo que son, y con justo derecho debe incluirse en toda selección de los libros de cuento colombianos.

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