“Aquí no yace, ni allí”

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Libro reseñado: 

Oda a John Wayne (Historia personal de los Estados Unidos).

Datos libro: 

Óscar Torres Duque; Editorial Pontificia Universidad Javeriana, colección Poesía, Bogotá, 2010, 88 págs.

Este libro –cuarto poemario publicado por el bogotano Óscar Torres Duque– es exigente, retador. En principio desconcierta, no resulta fácil leerlo. En una entrevista con la cronista Leila Guerriero, el narrador español Juan José Millás afirmó: “Yo creo que un texto es bueno cuando estás dentro de él y los recursos morales y estéticos con que te manejas habitualmente no te sirven”. Algo así ocurre en esta oportunidad. Uno piensa que va a leer poemas y se topa con: 

Celebrad la primera línea, entre el silencio y el silencio,

los nombres nuevos con forastera pronunciación,

y a este hombre nuevo, de viejo nombre,

a quien la fatalidad de tanta

y tan ilusa historia ha imaginado como un vaquero de rostro adusto inconfundible.

Primera línea: qué más da, la undécima o casi la última,

el poeta ignora todo de su oficio: no sabe cuándo empezó, no sabe cuándo termina.

Pero yo sé que hubo líneas escritas por mi mano, allá en Colombia,

o lo sabía, y un día quise leerlas, y no pude.

                                                                                                                 [pág. 21]

Se apresta uno a leer una oda sobre un ícono inconfundible de Hollywood y aparece el siguiente personaje: Un hombre “mayor”, de marcado desaliño en su apariencia, panzón, simpático en el principio, hablador en el principio. 

                                                                                                                 [pág. 65]

el sonriente y algo obeso y mal vestido y poco típico “americano” que creyó reconocerme con su “¿hablas español?”  

                                                                                                                 [pág. 22]

El doble título, Oda a John Wayne (Historia personal de los Estados Unidos), cumple a cabalidad la función de despistar desde el comienzo. La historia de los Estados Unidos que se nos presenta no es monumental, es íntima. Y el protagonista no es el famoso cowboy americano, implacable, avasallador. El John Wayne a quien está dirigida la oda es otro, un antihéroe silencioso, anodino. El ser humano escogido por Óscar Torres para acompañar la historia de su estadía en los Estados Unidos es un perdedor: Tal vez no un terrorista, pero sí un perdedor, que es peor. 

                                                                                                                [pág. 85]

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