Charry Lara en cuatro volúmenes

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Libro reseñado: 

Vida y obra de Fernando Charry Lara

Datos libro: 

Instituto Caro y Cuervo, 4 ts., Bogotá, 2012.

Treinta y cinco poemas en cuarenta años: tal es el saldo de la poesía de Fernando Charry Lara (1920-2004). Que Rafael Gutiérrez Girardot definió como “asedio poético a la poesía”, que renuncia a la evolución y a la ampliación temática en aras de una fidelidad que al seguir a Mallarmé sabe que la poesía se mantiene viva gracias al ponerse en permanente tela de juicio. A ello contribuye su obra crítica, reunida en este caso en los tomos II y III de lo que se ha denominado Vida y obra de Fernando Charry Lara (2012), y que de 1940 a 2005 reúne notas, reseñas y ensayos sobre poesía colombiana e hispanoamericana y atentas lecturas de algunos trabajos sobre poetas y poesía moderna, como las que dedica por caso a Apollinaire. El tomo I reúne su mencionada poesía; y el tomo IV lo que se ha escrito sobre ella, más algunas cartas y entrevistas. Todos ellos editados por el Instituto Caro y Cuervo. Al concentrarnos en los volúmenes mencionados de la tarea crítica hay nombres que se repiten como José Asunción Silva y Aurelio Arturo, Vicente Aleixandre y Luis Cernuda, sin olvidar a César Vallejo y Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Octavio Paz. Lo curioso es que estas admiraciones sobre las cuales volverá una y otra vez se definen ya desde sus inicios: Cernuda en 1940, Neruda en 1941, Aurelio Arturo en 1946, al igual que Vicente Aleixandre, y Octavio Paz en 1951. A ellos podemos añadir el nombre de Luis Cardoza y Aragón, a partir de 1956, lo cual nos confirma a Charry Lara como hombre de largas fidelidades y asiduo interés por sus admiraciones poéticas. Todo ello, bueno es no olvidarlo, al lado de su desempeño como abogado y su cumplimiento como profesor universitario. Al iniciarse como comentarista de libros en los años 1940, tres nombres marcan la pauta en el mundo: Paul Valéry, T. S. Eliot y Rainer María Rilke. En el caso colombiano, mediante una encuesta y un balance, Rafael Maya,  León de Greiff y Guillermo Valencia, a lo cual se añaden voces como las de Darío Samper, Germán Pardo García y Octavio Amórtegui, hoy las tres últimas lejanas del afecto del público. En todo caso, la crisis de la poesía sea por el desdén de los poetas o la indiferencia del público, el hermetismo de la poesía o la incidencia de la política en la misma, no impedía la lenta conquista de nuevos territorios. Uno de los que con más empeño exploró Charry Lara es, por ejemplo, el que constituía la poesía mexicana, a partir de su interés en la poesía y en la obra crítica de Octavio Paz. Allí estarán Alfonso Reyes, Ramón López Velarde, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Gilberto Owen, Jaime García Terrés, José Carlos Becerra y José Emilio Pacheco, para mencionar los más estudiados. Una tradición sólida y diversificada que se renueva y no deja de ofrecer nuevos aportes, dentro de la institucionalidad con que el Estado captura a sus intelectuales en puestos públicos y les ofrece medios de divulgación tan valiosos como el Fondo de Cultura Económica, la editorial por antonomasia de América Latina.

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