Cuarenta y cinco años de historia

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Libro reseñado: 

La caja filarmónica

Datos libro: 

Varios autores; Orquesta Filarmónica de Bogotá, Bogotá, 2012, 3 ts., 427 págs.

Con la creación de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (ofb), en 1967, la capital colombiana recibió por primera vez los derroteros para la promoción, fomento y divulgación de la música clásica en la ciudad. No fue un proceso sencillo, pero la visión, empeño y, sobre todo, perseverancia de aquellos soñadores, fue determinante para lo que hoy conocemos como la Orquesta. Con motivo de la conmemoración de sus cuarenta y cinco años y con el liderazgo de María Claudia Parias, se lanzó a finales de 2012 este proyecto que recoge en tres tomos Su historia y sus músicas, Sus músicos y sus directores y Sus públicos, sus escenarios, su ciudad. En uno de sus textos, la exdirectora Parias afirma: desde sus orígenes, la ofb se propuso conquistar la ciudad mediante el despojo propio de la rigidez de la música sinfónica para ir a los parques, a las iglesias, a los hospitales y a las cárceles de Bogotá, como herramienta fundamental para sumarse a las intenciones de transformación social de una urbe. Este es un aspecto fundamental de la razón de ser de un proyecto que fortaleció además la presencia de la música en colegios distritales, escuelas de formación, entre otros, emulando de alguna manera el exitoso proyecto El sistema, de Venezuela, que le ha dado al mundo grandes maestros como Gustavo Dudamel. El legado de la OFB es de ochenta y seis conciertos anuales, más de mil cien talleres en formación, doscientos cuarenta conciertos didácticos, directores y solistas de primer nivel invitados y setecientos ochenta mil espectadores beneficiados.  La continuidad de sus presentaciones y ensayos tuvo como eje fundamental la firma de un convenio con la Universidad Nacional de Colombia para la utilización semanal del Auditorio León de Greiff, espacio que le dio la posibilidad a nuevos públicos de acceder a este tipo de manifestaciones. Estos alcances se vieron reflejados en la realización del concierto Kraken sinfónico de 2005, del cual quedó un disco. La confluencia de sonidos, géneros y públicos fue uno de los puntos destacados de la labor de la OFB en estos cuarenta y cinco años de vida. No era la primera vez que la Orquesta se metía en los terrenos de los discos. Ya lo había hecho con la publicación del álbum La música del Atlántico (Sonolux, 1979), una mirada a nuestra música y raíces, y la manera como estas podían confluir con los sonidos clásicos. En 2008, la juiciosa tarea de la OFB frente a producciones musicales de alto nivel tuvo su recompensa al obtener el Grammy Latino a mejor álbum instrumental por el trabajo La Orquesta Filarmónica de Bogotá es Colombia. 

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