Rematados

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Libro reseñado: 

La balada de los bandoleros baladíes y Viaje al interior de una gota de sangre

Datos libro: 

La balada de los bandoleros baladíes: Universidad Veracruzana, Xalapa, 2011, 144 págs. Viaje al interior de una gota de sangre: Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2011, 122 págs.

Los concursos, juegos florales o premios literarios para novelas inéditas organizados por cualquier institución hispanoamericana, pública o privada, son por completo diferentes en todo aspecto a los otorgados por las editoriales corporativas: en su convocatoria, proceso de evaluación, premios, publicación, propaganda y circulación los primeros son organizados por entidades cuyo objetivo principal no es el lucro, mientras que los segundos por empresas para las cuales ése es su objetivo. No es la diferencia entre el ocio y el negocio: es más bien, la que existe entre la ejecución obligada de unos recursos, el interés de recompensar un trabajo solitario e inédito, el darse visibilidad o publicidad los organizadores y la intención de competir empresarialmente, obtener altas cifras en los balances contables, una buena tajada del negocio y que éste se mantenga y se incremente. En el primer caso, tras el cheque al ganador y la publicación del libro (cuando lo publican), lo lógico es que se acabe el vínculo y que el autor, si suma talento y constancia, en el futuro, termine encontrándose con una editorial “grande”; en el segundo, tras la elección (o el dedazo), el anticipo, la campaña de expectativa, el lanzamiento, la publicidad y los ejemplares de cortesía a periodistas, los autores quedan amarrados por un tiempo a la editorial, se comprometen a publicar un número determinado de libros y a reeditar los anteriores y después, dependiendo de múltiples factores, con los abogados de la editorial de un lado y el agente y el escritor del otro, se renegocian los términos y el autor se queda, se va o recibe un premio en otra parte. En ambos casos se premian novelas buenas y novelas malas y los responsables tanto de aciertos y fallas son los jurados, aunque, en los premios “famosos” a la editorial también le cabe su cuota, en últimas, cada empresa escoge sus premiados e invierte su plata en donde quiere.


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