Poesía

Yo no sé cómo, en qué momento, Gustavo Adolfo Garcés (Medellín, 1957) se hizo un poeta muy reconocido gracias a sus poemas cortos, apenas unas pocas líneas, dos líneas a veces, que en ocasiones, incluso, casi escamotean al lector lo que quieren decir. La primera vez que me encontré con un libro suyo, hace ya bastantes años, fue con Breves días, que había ganado recientemente un premio nacional.

En 1992 se otorgaron los primeros Premios Nacionales de Colcultura. En la modalidad de poesía hubo dos ganadores: William Ospina con El país del viento y Gustavo Adolfo Garcés con Breves días. Creo que no ha habido, en la historia literaria del país, un mejor premio compartido que este. Ambos autores, tan disímiles en sus poéticas, eran merecedores del galardón.

En este poemario, Pablo Montoya sigue tácitamente la sentencia de Pater según la cual “todas las artes propenden a la condición de la música”. Este es, según Nietzsche, el origen de la tragedia.

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