Cada foto es una página escrita en imágenes

Las hojas de contactos permitían a los fotógrafos analizar los resultados de cada una de sus sesiones mediante el copiado, en una sola hoja, de los diferentes fotogramas del rollo. Este método, barato y práctico, posibilitaba también resumir en una sola hoja las diferentes secuencias de tiempo que almacenaban los rollos de película.

Hernán Díaz nunca gustó del trabajo en laboratorio, en el que se producían las hojas de contactos, y siempre delegó esta labor a otros profesionales especializados, quienes realizaban este trabajo para él y le entregaban, posteriormente, las hojas de contactos de cada rollo para su revisión, algunas de las cuales presentamos por primera vez en esta exposición.

Como puede verse, Díaz escoge un número bastante limitado de imágenes para copiado definitivo y señala siempre el recorte del encuadre deseado para cada resultado. Los múltiples rayones y marcas realizados por Díaz, habitualmente con un lápiz rojo, constituyen indicaciones a sus laboratoristas para manipular el proceso de positivado, ampliación y copiado. A la vez, es particularmente interesante poder observar lo que queda por fuera en estas hojas de contactos, los ensayos, los errores, las repeticiones y las variaciones que hacen parte de la búsqueda de la imagen final.

En estas hojas de contactos, puede observarse la precisión y economía de recursos de Díaz, fotógrafo con un evidente talento para capturar el instante decisivo que disparaba poco y creaba con paciencia la atmósfera emocional con sus retratados. A través de estos registros, podemos seguir sus recorridos y entender su método de trabajo tanto frente a la cámara como a las hojas de contactos.