Cartagena morena

En 1959 Hernán Díaz llegó a Cartagena con su amigo Enrique Grau, y alquilaron un apartamento en la ciudad. Acompañado de su cámara Leica de 35 mm, Díaz empezó a recorrer una ciudad que apenas existía en el imaginario de los colombianos, y que llegaría a convertirse, solo décadas después, en el principal destino turístico del país. Aún no se ha entendido el valor de las imágenes capturadas por Díaz en la ciudad no solo porque constituyen un valioso y voluminoso recuento de su arquitectura, sino por ser Díaz quien se interesa de manera categórica por sus habitantes. Díaz retrata a los cartageneros en sus oficios, en sus ratos de ocio y en sus desplazamientos. Sus imágenes de los afrodescendientes que habitaban el centro histórico de la ciudad, hoy desplazados por la industria hotelera, conforman quizás el principal estudio de la vida y costumbres de este grupo humano y uno de los primeros y más consistentes documentos fotográficos de negritudes del siglo XX, sin ser esa su intención inicial. Es particularmente interesante comparar sus retratos logrados en los interiores de Bogotá con la suave luz capitalina con estos registros logrados a plena luz del día bajo el sol canicular del Caribe. El interés por las texturas es evidente, como lo es la integración de los personajes con la arquitectura de la ciudad, que definen escenarios que calarán profundamente en el imaginario colectivo.