Paisaje e industria

El paisaje es un género al que Díaz brindó una atención ocasional. Sus paseos en bicicleta por los cerros orientales de Bogotá sirvieron tanto para dar inicio a su labor como activista ambiental como para hacer ocasionales tomas, en las que se expresa de nuevo su interés por los efectos lumínicos obtenidos con la luz natural y su gusto por las composiciones serenas y equilibradas. Algunas de estas imágenes hacen parte de su libro documental Diario de una devastación(1979), en el que el autor denuncia la destrucción de los cerros orientales de Bogotá.

Por otra parte, y de manera similar a lo ocurrido con Cartagena, es Díaz quien, en la década los ochenta, se dedica a registrar la vida de los habitantes de San Andrés, con lo cual contribuye a construir un imaginario sobre una de las comunidades menos conocidas del país. Su registro de las fronteras azules del país será, quizá, su gran aporte durante esa década al crear un cuerpo de trabajo perdurable que, hasta el momento, no ha tenido comparación.

El departamento de Boyacá y, en general, el altiplano andino constituye otro de los escenarios preferidos de Díaz, quien habitualmente incluyó la huella de la presencia humana en sus paisajes como sencillo homenaje a la vida campesina.

Finalmente, sus fotografías de diferentes empresas comerciales, realizadas por encargo, nos permiten conocer a Díaz en el ejercicio de hacer atractivos y visibles escenarios industriales, los que enfrenta como un problema estrictamente formal. De nuevo, las hojas de contactos permiten seguir al fotógrafo en la búsqueda de la imagen ideal al encontrar, en la geometría y en la simetría, las herramientas para lograr imágenes satisfactorias.

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