Espacio entre las líneas/ Imágenes entre espacios

(Traducción del inglés)

De un diálogo entre Luiza Teixeira de Freitas y Tomas Colaço

‘El dibujo no es lo mismo que la forma; es una manera de ver la forma’. Edgar Degas

La vida y el trabajo,  lo personal y lo impersonal, la realidad y la ficción, todos se combinan y se conjugan en la obra de Johanna Calle. Su punto de partida parece ser con frecuencia el dibujo. Un poco como Goethe se diría que la artista podría ‘renunciar totalmente a la palabra y, como la naturaleza orgánica, comunicar cuanto tenga que decir por medio de dibujos´.

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En primer lugar está la relación de la artista con la ciudad. Maneras de vivir; formas de construir; materiales utilizados; Johanna es parte de todo ello, no se puede disociar su obra de lo que la rodea. Esta alusión a la arquitectura está muy presente en Obra Negra

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, compuesta por 77 dibujos producto de su indagación en los tugurios de su Bogotá natal. La exigente creatividad requerida de las personas que construyeron estos refugios mínimos está latente; Johanna es naturalmente consciente de ello y lo utiliza de manera recursiva en estas obras. No solo en los métodos y fórmulas usados para construir estas viviendas, sino también capturando su función principal: refugiarse. Incluso el material básico utilizado por Calle en esta serie es relevante: el alambre, que es fuerte pero tiene una falsa inestabilidad e imita el que se usa en la construcción de estos hogares precarios. Al contrario de un dibujo hecho por un objeto que dibuja una línea, en estas obras la línea aparece como resultado de la manipulación del alambre, y más específicamente en su fase elástica: el punto de no retorno.  No obstante hay algunos momentos, aunque ocurre con menos frecuencia, en los que uno puede ver que Johanna provoca la ruptura del elemento.

Calle crea un pasaje de lo tridimensional a lo bidimensional, al mismo tiempo que pasa de la realidad urbana al espacio poético de su estudio. Esta transferencia puede exigir un grado de violencia en el propio modus-operandi: como por ejemplo en Perspectivas, donde la artista aplasta jaulas tridimensionales para aves.

En su trabajo,  Calle parece estar observando y preguntándose acerca del sitio y el papel de cada habitante. En  Nombre Proprio  representa rostros. Empleando como punto de partida imágenes reales tomadas de periódicos, Johanna  dibuja estas obras usando bordado, borrando todos los detalles del retrato, y dejando solo los trazos esenciales para que el espectador entienda que se trata de hecho de rostros representados.  Resulta reconocible que existe una connotación simbólica no solo en el uso de estas caras, que no son escogidas al azar,  sino también en el uso de la tela como material y el bordado como técnica. Este último requiere un espacio de tiempo, un rigor y una delicadeza que son propios del universo femenino. Si pensamos en un revelado fotográfico que ya de por sí toma cierto tiempo, este proceso entre la fotografía y el bordado es todavía más prolongado y exige una verdadera dedicación.

En esta obra, Johanna nunca usa la palabra escrita. Nos conduce a tantas emociones sin siquiera nombrarlas. Nos transmite ideas sobre el tiempo, la protección /desprotección, la vulnerabilidad y la agresión. Nunca parece caer en el lugar común; existe una sutileza en el mensaje que nos llega de su obra, no una provocación.  Es a través del dibujo que sus inquietudes encuentran su fortaleza.

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En Dominio, otra de las obras de Calle, la artista se muestra interesada en la organización de la naturaleza, en particular lo que concierne la legislación que determina la ocupación de territorio, literalmente la idea que implica el título, referida al control de una gran extensión de terreno. Los dibujos en esta serie están hechos sobre hojas notariales que son unidas y transformadas en un espacio amplio (por ejemplo 176 x 208 cm) en el cual la artista escribe a máquina sobre el dibujo, formando la imagen de árboles. Es como si hubiera un zoom en la línea escrita a máquina, haciendo que el espectador comprenda su complejidad: de lejos parece ser solo una línea; cuando uno se acerca esta línea es decodificada en los símbolos que la forman. A su vez, estos árboles representan la delimitación de territorio, los ocupantes de la tierra de alguien, de un dominio agrario.  De esta manera establece una conexión entre la naturaleza y la política de los hombres, específicamente la legislación. Calle está usando sus dibujos como mojones. Más aún, los propios textos que emplea están sacados de la Ley de Víctimas, también llamada Ley de Restitución de Tierras, una ley transicional que aplica en Colombia entre 2011 y 2021, una especie de reforma agraria que tiene por objeto restituir tierras a las víctimas desplazadas por el conflicto armado en Colombia. Johanna despoja los textos de su significado por completo, convirtiéndose tan solo en constructores de imagen. La naturaleza es presentada a través de esta obra –el propio papel (la base de la obra, y que naturalmente procede de los árboles), la adición de capas, la aglomeración de elementos y finalmente la manera en que se disponen las hojas de papel, como si ellas mismas representaran las ramas y las hojas de un árbol, en una organización rizomática casi que siguiendo el modelo Deleuzian/Guattarian

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         El uso que hace Johanna en sus dibujos de elementos incodificables expresa un universo personal, un espacio que la artista necesita no para explicar o validar sino para hacer sus obras comprensibles. Imagínense un libro, en su totalidad, que no se entiende ni se tiene acceso a su contenido interior, pero del cual se perciben las características —el volumen, el olor, el tiempo que ha pasado a través del objeto, el título—; la analogía consiste en que se puede entender la intensidad del libro o al menos se puede establecer un tipo de relación con él sin necesidad de conocer su contenido total. Cuando hablamos de relaciones interpersonales, a esto lo llamamos comunicación no verbal, lo cual en los dibujos de Calle con frecuencia es un componente más importante que la palabra escrita o su significado.

La liberación de la palabra escrita a través del dibujo también está presente en la obra Fonetos.  Estos dibujos son hechos a partir de objetos de alambre desechados, que a menudo son encontrados en los alrededores de sitios de construcción. Los dibujos están basados en el sistema inherente a la taquigrafía en el cual las palabras se escriben como suenan. Johanna está  interesada específicamente en el sistema Gregg,  pues como menciona en una de las entrevistas es el más cercano a su propia escritura a mano y también porque está basado en la forma de la elipse. Este sistema fue creado en los años 30 y está muy relacionado con el trabajo secretarial, empleos que en aquellos días generalmente eran ocupados por mujeres. No solo hay aquí  de nuevo una referencia a lo femenino, si bien debajo de varias capas, sino también una referencia a recuerdos de niñez de la artista en relación con la máquina de escribir y la presión ejercida  entonces por sus padres para que sobresaliera en esta actividad. Estos dibujos son casi borrones o garabatos infantiles, lo que de cierta manera es bastante irónico dado que cuando los hacía la artista estaba mirando ejemplos de cartas comerciales muy formales. Al retirarles el significado, Calle les está concediendo una libertad de acción.

La naturaleza también está presente, en el grupo de obras que componen Zona Tórrida. Se trata de dibujos basados en la idea de la clasificación botánica de elementos. Johanna transcribe una serie de estructuras abstractas que existen en la naturaleza y son reveladas por el paso del tiempo.  Utiliza la descomposición de las hojas para rediseñar y reorganizar la estructura de elementos, no solo por medio de un orden natural sino también a través de la intervención humana (por ejemplo elementos químicos). Estos dibujos botánicos muestran el interés de la artista en el concepto de escala, en la interpretación de algo que es un objeto vivo.

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El carácter de coleccionista de la artista está presente siempre en sus obras, ya sea en la aglomeración de símbolos, escritos, palabras, rostros o líneas; se diría que Calle se encuentra en una creación constante de un catálogo personal (que recuerda un poco el sistema pantone de combinación de colores) de posibilidades, técnicas, materiales, que luego puede acceder cuando sea necesario y a su propio ritmo.  Esta colección es en sí misma un proyecto,  ya que uno puede internarse en un universo privado de archivos viejos, partituras musicales, libros en idiomas que desconoce la propia artista; errores de mecanografía, cartas, manuscritos,  hojas matemáticas cuadriculadas, libros antiguos, plegables (y podríamos seguir indefinidamente): es como si la artista se convirtiera en su propio eje de medios de comunicación.

Johanna Calle y Julio Pérez Navarrete son compañeros —en el trabajo y en la vida—.  Llevan una existencia sin pretensiones, rodeados por una atmósfera mínima y sencilla, que combina su hogar y su estudio de artistas. Parecen desprovistos de obsesiones materiales. Durante los pasados ocho años han estado trabajando en la construcción de un archivo (que consiste de numerosos archivos) de fotografías de época coleccionadas en todos los países a los cuales viajan (pero mayormente de Colombia y Latinoamérica). Más que el hecho de coleccionar y acumular, el trabajo de Calle y Pérez Navarrete forma parte de un prolongado proceso de investigación en el transcurso del cual siguen pistas que los llevan a identificar fechas, autorías, personas involucradas y representadas, conexiones con eventos históricos o vínculos con otros archivos que se complementan entre sí. Cada archivo es un caso de estudio, un punto de partida en un proceso que puede tomarles  muchos meses para completar y para entender cómo organizarlo y clasificarlo. Cuando adquieren estos archivos tienen un interés por saber más, por descubrir el sentido y la esencia, el tiempo de duración de este material en particular.

Al considerar cada archivo como una unidad de información que tiene un leitmotiv, una narrativa, un meollo para ser revelado y analizado, es en esta fase indagación  y clasificación que Johanna obtiene importante material, que más adelante utiliza, apropiándoselo y transformándolo, inventando a partir de él o destruyéndolo para que se convierta, por medio de sus obras de arte en parte de una nueva realidad: sus dibujos fotográficos. A través de estas obras la artista concede una nueva existencia a los objetos, a estos archivos, otorgándoles una especie de renacimiento.

En estas series se pueden identificar dos momentos específicos: un primer momento, en el que Pérez Navarrete está muy presente, se relaciona con el deseo de tener, de poseer, de deshacerse: una colección de archivos se abre para permitir la existencia de otros y es una manera de extendernos dentro de nuestras propias vidas y nuestros propios límites. Este deseo de coleccionar no solo objetos, sino también de coleccionar colecciones de objetos, podría ser vista como una obsesión en segundo  grado: coleccionan las obsesiones de otros. Se obsesionan con las obsesiones de un tercero. ¿Será entonces que Calle y Pérez Navarrete son  tan solo coleccionistas de lo que coleccionan otros coleccionistas?  ¿O estamos hablando de coleccionistas que coleccionan el espíritu de las colecciones?

         Y luego un segundo momento que se centra directamente en el ejercicio de Johanna, es la reflexión individual e íntima de la artista acerca de estos archivos, un momento de duelo.  Todas las energías y connotaciones que podrían tener estos archivos (objetos) son transformadas en algo más por la artista. Es tan solo a través de la obliteración del elemento coleccionado que Calle se despoja y se deshace del peso de la historia, borrando por completo lo que una vez fue.

Existe un constante posicionamiento y reposicionamiento en Johanna en relación con el objeto encontrado. Una lucha entre, por un lado, una voluntad  casi obsesiva  por dejar un registro exhaustivo, un deseo por que sea permanente, y por otro lado, un sentimiento igualmente profundo de pérdida, la melancólica percepción de que la desaparición particular y temporal del objeto jamás podrá ser detenida.

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Uno nunca puede entender plenamente dónde termina el archivo (y su coleccionista/creador) y dónde comienza la obra de Calle.

         Resulta entonces claro que la manera colaborativa en la cual trabaja Johanna con sus dibujos fotográficos es un aspecto inseparable de la propia obra. La búsqueda de tesoros en la cual se empeña con su compañero, buscando en hogares, en los archivos personales existentes,  en los archivos de especialistas, archivos muertos y obsoletos, la definen de una manera personal, lo cual a su vez define su obra.

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Dibujar  —como lo dice John Berger en el Cuaderno de Bento,

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— ’es una manera de explorar. Y el primer impulso genérico de dibujar se deriva  de la necesidad humana de buscar,  de trazar punto, de situar cosas y de situarse a sí mismo’. Esta es una manera bastante significativa de pensar en la relación de Johanna Calle con el dibujo. En un enfoque fisiológico se podría decir que su obra requiere y exige ambos hemisferios del cerebro: el lado derecho más artístico y el lado izquierdo más cerebral. Dibujar en el caso suyo (¿y por qué no?, en la mayoría de casos cuando se habla de arte) es, al contrario de lo que se cree, un  capacidad. Calle utiliza dibujos, objetos que simulan dibujos y emociones conjuntamente con la racionalidad; por lo tanto no existe duda (incluso si esta es una declaración bastante fuerte) que la artista está empleando la totalidad de sí misma cuando dibuja. ‘He desarrollado una gramática visual para comunicar mis pensamientos. En mis dibujos uso signos, alfabetos, manuscritos, textos, fotografías para construir una imagen. Mis dibujos están relacionados con el signo,  símbolos, palabras, sintaxis, etimología, fonética, tradiciones orales, dialectos y lingüística (…)’ Una de las búsquedas de archivos más amplia de la pareja tuvo lugar en Austria y esto puede usarse como un ejemplo notable de la manera en que, como se mencionó antes, un proceso lleva a otro.

         No hay mejor punto de partida cuando se observa y se reflexiona sobre las series de dibujos fotográficos de Johanna que los títulos que les da, en este caso: Lied, Partitura, Preludio, Acento y Lírica. Todos los títulos se refieren a códigos musicales y la sensación que uno tiene es que los títulos existen en una manera casi universal y que pueden ser barajados y reacomodados de una manera algo desenfadada para intercambiarse entre cualquiera de los trabajos en las series. Todos están basados en la idea de la imagen y la música —lo visual y lo auditivo—. Estas imágenes están definidas por un atributo común: la referencia al paisaje.

LIED

Al pensar en el paisaje, Johanna está aludiendo específicamente al término tradicional de una imagen horizontal. La obra número 17 de su serie LIED es un ejemplo de esto. Es la imagen de un pueblo austriaco y para efectos de composición, la artista ha girado el rótulo 90 grados hacia la izquierda, dejando una franja de la fotografía original. LIED, que por definición es una poesía cantada muy de moda a comienzos del siglo XX en los países germánicos, está compuesta por veinte dibujos fotográficos individuales; casi todos los grabados de época usados para el LIEDER (plural de Lied) representaba idílicos paisajes alpinos de Austria mientras que otros representaban pequeñas y antiguas aldeas austriacas.

         Al llegar de su nativa Colombia, Johanna se ve, en sus propias palabras, en un país que de cierta manera es un epítome de Europa en su perfección, su grandeza, con nociones del cuerpo y la mente sana y los paisajes idílicos. En los objetos fotográficos de los archivos austriacos que utiliza, está en la búsqueda de algo que por un tiempo fue extremamente importante: una expresión poética que idealiza la sociedad y la naturaleza y que está exenta de problemas, y que no comunica otra cosa que no sea la felicidad extrema, la estética perfecta y la imaginería ejemplar.

         Con una intuición determinada y en una postura casi que en-passant, Calle consigue hacer referencia en estas obras un tema que es recurrente en su obra: los problemas sociales y culturales de Colombia. Es a través del uso de estos símbolos de perfección — LIED y lo idílico — que la artista llega al concepto de Gesamtkunstwerk, que es la idealización estética wagneriana de la perfección completa. ¿Acaso no está Calle entretejiendo esta realidad con la suya propia?

         A propósito de esta serie, es oportuno mencionar en este punto el uso de otro sentido, más allá del visual. Una característica subrayada por la propia Johanna acerca de la utilización de objetos fotográficos es la idea del olor. ‘Cada impresión requirió una exposición ligeramente diferente a la luz o a los químicos dependiendo de la concentración o el envejecimiento de las substancias. Impresiones fotográficas análogas de época no solamente tienen una superficie sino también un peso, un grosor, una emulsión: son objetos en sí mismos.

PRELUDIO

En PRELUDIO, Calle sigue haciendo referencia al paisaje; la serie está compuesta por un grupo de veinte fotos polaroid anónimas de los años 60, tomadas en lo que parece ser un jardín privado en Austria. La artista asume que ‘todas fueron tomadas por la misma persona, basándose en evidencias tales como el sitio, el cuadro de la foto y el tema, la locación, la estación y el período de tiempo que retratan’.  La artista se apropia de estas polaroids, persuadida de que tenían una función práctica como parte de la documentación del jardinero, que desea documentar el mal estado en que se encuentra el lugar que él (o ella) se dispone a transformar. A su vez, Johanna utiliza detallados textos escritos para describir las imágenes antes de transformarlas hasta que lleguen a ser abstracciones.

Hay que resaltar también una ambigüedad en lo que se refiere a la idea de paisaje y naturaleza y la proporción del objeto fotográfico. En PRELUDIO, los objetos son fotos polaroid, o sea que son casi cuadrados perfectos, lo cual lleva a quien las contempla a la noción del cuadrado en la historia del arte como algo que no es académico, estereotipado o erudito. Las obras están superpuestas por  unos textos escritos en estilo gótico encontradas en un antiguo libro alemán sobre la historia de la persecución de las brujas. Esta intervención de Calle surge como un análisis personal sobre la (in)tolerancia, también un rasgo recurrente en sus obras.

PARTITURA

La primera obra que Calle llevó a cabo en esta serie de dibujos fotográficos fue un alfabeto, con el título de PARTITURA. Este trabajo está compuesto por un conjunto de fotografías encontradas por la artista y que luego son alteradas o usadas por ellas de diferentes maneras.  Cada uno de estos objetos es presentado en una hoja  individual, que a su vez forma parte de uno de aquellos índices obsoletos clasificados de la A a la Z. Existe una estructura indefinida,  pero no es posible determinar si esto ocurre a propósito o no. Cada una de esas hojas suscita una interrelación y una simultaneidad entre la letra escrita y la imagen, lo cual resulta en algo que parece haber surgido a partir de asociaciones libres… aunque de hecho es posible que no sea el caso. Una idea que no se encuentra tan alejada de L’Abecedaire de Gilles Deleuze.

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         Dibujo escrituras. Escribo dibujos’. El lenguaje es una parte esencial de la práctica de Johanna Calle. En  PARTITURA, una obra en la cual desarrolla diferentes maneras de trabajar y manipula las fotografías y su información visual, navega con facilidad entre texto e imagen, creando el propio dibujo a partir de esta combinación. En este caso, el texto aparece al menos en dos formas, las cuales son: la propia clasificación  del archivo A-Z (con algunos matices y alteraciones hechos por la propia artista en el archivo original). En segundo lugar, el texto que existe en el dorso de cada fotografía encontrada.

No es la primera vez que la artista trabaja con signos y con la noción del alfabeto. Los signos y el alfabeto en particular son recurrentes en muchas de sus obras, como en red con números;  nudos de no; ciel étranger; Abecé; dominios. Visual Lecture (discurso visual) por ejemplo, es un alfabeto elaborado a partir de un índice obsoleto, que Calle creó para una charla que fue invitada a dar en MFAH Museum Fine Arts de Houston. Decidió que en lugar de dar una conferencia normal, presentaría un trabajo visual que abarcara un A – Z sobre sí misma.

ACENTO y LIRICA

Las últimas dos series elaboradas con el archivo austriaco son ACENTO y LIRICA. La última es bastante similar a LIED, pero hace referencia mayormente a la naturaleza. A su vez ACENTO está compuesta por 36 dibujos fotográficos en los cuales la artista procede a borrar personas que aparecen en las fotografías, dejando solamente el paisaje. Estas son imágenes que poseen una estética abstracta fragmentada y que hacen referencia principalmente al espacio.

         En su conjunto, son obras llenas de referencias musicales, en ellas la idea de John Cage de silencio como música sobresale. Todas las obras en esta serie incluyen de cierta manera la pausa como una declaración, como un acontecimiento y no como una intermisión. El vacío también existe a lo largo de las obras y está lleno de referencias musicales, pero a fin de cuentas está imbuido de silencio y algún tipo de meditación.

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El dibujo es posiblemente la integridad en la obra de Johanna. Con sus dibujos fotográficos hace algo que demuestra su generosidad extrema.  En lugar de apartarse del universo del dibujo, continuamente está intentando que el dibujo expanda su propio universo en una especie de proceso de implosión. Además, la experimentación con temas y materiales en su obra está principalmente rodeado por el mismo lenguaje, solo que con matices levemente diferentes; una fina línea separa estas distinciones. La obra de Calle  por lo tanto no es nunca la misma, un poco a la manera del consejo de Ibn Batuta de ‘nunca recorrer el mismo camino una segunda vez ’.

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         La economía de color (o incluso su ausencia) no se puede dejar de mencionar  al analizar  la práctica de Calle y esta serie en particular, ya que es la primera característica notable que lleva al concepto de pérdida, de muerte, de la infinidad. Es innegable que existe una noción de austeridad a lo largo de las obras: los silencios visuales, la alternación entre peldaños o estrofas vacíos y llenos; esta noción abstracta de la música; la repetición combinada con la melancolía; la línea, la línea interminable.

John Berger afirma que ‘la fotografía, dado que interrumpe la secuencia del tiempo está siempre coqueteando con la muerte’.

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  En la obra de Calle es casi como si no hubiera muerte, solo un flujo continuo de esta idea de la vida como interminable. Una fotografía es una manera tentativa de fijar un momento que en el segundo siguiente deja de ser. Johanna utiliza objetos que ya existen dentro de su propio universo en una existencia de cierta manera ‘staccato’, y al reapropiarse cada uno de ellos para que pase a ser parte de su trabajo, los incorpora en su propia permanencia.

         Un aspecto que resulta notable es la escasez de medios utilizados por Calle, lo que está conectado con un cierto deseo de ahorrar energía, de ralentizar. Johanna es reservada, como lo es su obra. Introspectiva, pensando antes de hablar, o tal vez simplemente existiendo en otra cadencia. Sus palabras son como sus obras, sutiles, bien reflexionadas, delicadas y calmas, pero sin embargo plenas de fuerza y agudeza.

 

 




[1]

GOETHE, J. W. The metamorphosis of plants. Introducción y  fotografías de G. L. Miller. MIT Press, Cambridge, Massachusetts, & London: 2009

[2]

  De una conversación con Johanna Calle: “En Colombia  la expresión Obra Negra describe una construcción no terminada, sin ventanas, sin paredes, quizá solo un techo precario. La traducción literal es En construcción. Para la mayoría de los habitantes de los tugurios resulta inalcanzable poder adquirir cemento y pintura para las paredes, las ventanas de cristal; es frecuente que las casas en los tugurios permanezcan en obra negra durante décadas”.

 

[3]

GUATTARI, F., & DELEUZE, G. A Thousand Plateaus: Capitalism and Schizophrenia. University of Minnesota Press, 1987.

[4]

FOSTER, H., KRAUSS, R., BOIS, Y., & BUCHLOCH, B. Art Since 1900: Modernism, Antimoderism , Postmodernism. Thames y Hudson, 2005.

[5]

BERGER, J. Bento´s Sketchbook. Pantheon, 2011

[6]

BOUTANG, P. & PAMART, M. L´Abécédaire de Gilles Deleuze. Ediciones Monparnasse, 1988-89

[7]

BATTUTA, I., Los viajes de  Ibn Batutta A.D. 1325 – 1354 (H. Gibb, traducción 5 volúmens). Cambridge, UK: Hakluyt Society.

[8]

BERGER, J., The Sense of Sight, Pantheon, 1985