¿Y cómo se hace un museo?

Si hubiera que definir la labor de quienes conciben y realizan un museo podría decirse simplemente: trabajo en equipo.

El Museo del Oro Tairona, la tras-escena from museodeloro on Vimeo.

Los guionistas, luego de investigar y recoger una abundante información y de conocer los variados intereses y solicitudes de los distintos públicos, definen y concretan en un breve documento, denominado preguión, los temas a tratar y los enfoques que tendrá cada sala. Proponen y escogen los objetos, ilustraciones, mapas y fotos que formarán la parte gráfica del museo (al realizar la curaduría), y, sopesando cada palabra, redactan textos cargados de información interesante y exentos de muletillas y construcciones vacías. Textos, objetos e imágenes se van tejiendo en el guión (un documento a tres columnas) hasta lograr que juntos expresen las ideas y sensaciones por comunicar. Este trabajo se integra y completa a cada paso con el de los museógrafos, que son arquitectos, quienes sobre planos implantan el preguión en los diferentes espacios de la casa, dimensionan y diseñan los paneles y vitrinas, proponen los recorridos y las pausas (y las bancas para sentarse), y sugieren nuevos recursos (una maqueta de la Sierra Nevada, un aplicativo de multimedios) para expresar con impacto las ideas. Los diseñadores gráficos entran a ocupar los paneles con una propuesta estética (un dinámico entramado de triángulos, porque la Sierra misma es un triángulo) y conciben una diagramación y un manejo del color que motiven a los visitantes a explorar las imágenes y a leer los distintos niveles de textos.

Las restauradoras y conservadoras han anotado entretanto el estado de cada objeto, hechos los ajustes o refuerzos necesarios de restauración que garanticen su buena apariencia y durabilidad. Las apoya el fotógrafo que toma el "antes y después" de su trabajo. Todos los equipos (guionistas, museógrafos, restauradoras, registradores) se reúnen para el premontaje horizontal, que consiste en imaginar sobre amplias mesas cómo irán los objetos y textos en las vitrinas, de lo que se toman fotos y se apunta sobre pliegos de papel. Las restauradoras hacen entonces para cada objeto el soporte de acero que lo sostendrá en la posición que se definió, y en un premontaje vertical arman sobre una pared de madera cada vitrina, para que entre todos se tomen las decisiones finales. Gracias a los papeles que nuevamente sirven de fondo a este ejercicio, el montaje final de los objetos y textos en las vitrinas será eficiente y sin peligro para las piezas, porque la ubicación de todo estará ya predefinida.

Los registradores, como notarios, son los encargados de saber dónde está cada pieza en cada momento, a lo largo de todo el proceso, y coordinan el empaque y el transporte a Santa Marta. Los divulgadores preparan catálogos, portal web y plegables con los guionistas y diseñadores. Las personas de atención al público preparan las listas de invitados, los eventos de la inauguración, los uniformes y la capacitación de los futuros guías. Al llegar los objetos en avión privado a la Casa de la Aduana, ya están construidas e instaladas las vitrinas y paneles que contrataron los administrativos, se encuentran colocados los impresos con los textos y fotos, ajustadas la intensidad y el color de la luz, y están atentas las alarmas y cámaras que instalaron los expertos en seguridad.

¡A barrer! ¡A sus puestos! Cada objeto ocupa el sitio que le corresponde y se prepara, con la coordinadora, los guías y los anfitriones, a recibir cada día a los visitantes que le dan sentido al trabajo de todos los equipos. Bienvenidos al Museo del Oro Tairona – Casa de la Aduana del Banco de la República en Santa Marta.