Arqueología de la casa

Como parte del proyecto de restauración de la Casa de la Aduana, entre 2011 y 2013 la Fundación Erigaie y el Grupo Conservar realizaron un estudio arqueológico y exploraciones de muros que fueron financiados por la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales FIAN.

Como lo señala la ley, antes de la intervención de un bien de interés cultural se debe realizar un estudio científico de su historia y arqueología, aprobado por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia ICANH.

Los arqueólogos excavaron con palustre, registraron meticulosamente las evidencias y recuperaron el material cultural de las distintas épocas, con el fin de reconstruir el contexto arqueológico.

Las excavaciones arqueológicas en la Casa de la Aduana descubrieron estructuras y objetos usados y desechados por los antiguos ocupantes del lugar. Estas evidencias nos aproximan a la manera en que se pensaron, construyeron y utilizaron los espacios para cocinar, dormir, cenar, recibir las visitas o vender, para asearse, depositar las basuras o sembrar la huerta. Develan las transformaciones en las costumbres, gustos y preferencias de la gente. La arqueología permitió encontrar huellas que sustentaron o refutaron muchas ideas.

En particular, se observó que la casa actual fue construida con sus dos pisos a principios del siglo XVIII. Los muros del primer piso se hicieron fuertes para sostener el segundo, que no fue una adición a una casa de una planta. Los cuartos perimetrales del primer piso fueron tiendas abiertas hacia la calle por puertas que más tarde fueron transformadas en las actuales ventanas. Esas tiendas no siempre comunicaban con la casa, ya que las puertas hacia adentro por años estuvieron tapiadas. También fue interesante descubrir la antigua tecnología del agua —pozo, cañuelas, letrinas—, en una ciudad como Santa Marta donde ésta es escasa.

Los expertos de la Fundación Erigaie encontraron en sus excavaciones objetos de distintos siglos que serán expuestos en la casa: fragmentos de vasijas y platos, una hebilla de zapato colonial, un cepillo de dientes.