Historia de la casa

Cada casa tiene sus historias. La Casa de la Aduana recoge la memoria de Santa Marta y su región. Si pudiera hablar, nos contaría sobre conquistadores y piratas, sobre esclavos, curas y aguateros, sobre el movimiento del puerto y la producción del banano, sobre las familias, las instituciones, el comercio y hasta los pasajeros de hotel que la han habitado.

Mucha gente piensa que esta es la casa más antigua aún en pie en Colombia o Suramérica, y que fue la de Bastidas y García de Lerma. Pero los documentos históricos —al igual que la arqueología— dicen otra cosa.

Siglos XVI y XVII. Tiempos difíciles

Al fundar Rodrigo de Bastidas la ciudad, en 1526 —o 1525, como sostienen algunos— donde ya existía un asentamiento tairona, fijó la traza urbana en cuadrícula, delimitó la Plaza Mayor y repartió los solares, incluido el que ocupa esta casa, a quienes lo acompañaron en la empresa expedicionaria. En un costado de la plaza los religiosos Juan Rodríguez y Diego de Peñas construyeron en madera y paja la iglesia de Nuestra Señora de la Merced.

El tercer gobernador de Santa Marta, García de Lerma, ordenó en 1530 edificar en el marco de la plaza una Casa de Gobierno: una construcción fortificada, en ladrillo y tapia, con torre, y rodeada de murallas de piedra y barro. Fue lo único que se salvó del incendio del 26 de febrero de 1531.

La mentalidad de saqueo y enriquecimiento de los invasores, la resistencia indígena y la piratería impidieron que Santa Marta pudiera crecer. Tan solo entre 1543 y 1779 la ciudad fue atacada por piratas en 46 ocasiones, dejando en ruinas las casas construidas hasta entonces en Santa Marta. La ciudad se reconstruyó cada vez y llegó a tener construcciones en materiales como el ladrillo, la piedra y la teja.

1817 a 1819. Castillo de San Lázaro

En 1817 doña Ramona Oligós, viuda de José Nicolás Jimeno, hijo de Nicolás, vendió la casa al acaudalado alguacil mayor del Santo Oficio, Lázaro María de Herrera y Leyva, casado con la momposina Tomasa Epalza de Hoyos, hija de la segunda marquesa de Torre Hoyos. Los nuevos dueños ampliaron los espacios de la segunda planta y pintaron la casa de verde para que se distinguiera en la ciudad. El “Palacio Verde” o “Castillo de San Lázaro”, fue uno de los sitios de reunión frecuentados por la alta sociedad samaria de entonces. En grandes fiestas, los anfitriones obsequiaban a sus invitados con música y viandas. Los salones del segundo piso fueron testigos de tertulias políticas en una época convulsionada.;

Evidencias de pintura verde encontradas durante la restauración de la casa en 2013. Fachada occidental y balaustre del balcón hacia la plaza.
Fotos SRC Ingenieros Civiles S.A.

1819 a 1855. Casa de la Aduana

En agosto de 1819 el gobierno español instaló en esta casa la oficina de Aduanas y Contaduría del puerto: aquí se registraban las mercancías que entraban y salían por mar. Por eso se la conoce como “la Casa de la Aduana”.

Sin embargo, apenas un año después la casa fue expropiada al gobierno español por la llegada de  la Independencia, que se dio en Santa Marta tras la batalla de Ciénaga el 10 de noviembre de 1820 —una de las más cruentas batallas del Caribe colombiano. Entre 1823 y 1825 tuvo su sede aquí una oficina del Consulado de Cartagena (un tribunal que atendía asuntos comerciales con el estado vecino) por lo que también fue llamada “Casa del Consulado”.

El 1 de diciembre de 1830, el gobierno de la nueva República de Colombia recibió al Libertador Simón Bolívar, enfermo, en esta casa. El 6 de diciembre fue trasladado a la hacienda de San Pedro Alejandrino, de propiedad de Joaquín de Mier, donde falleció. Regresó a la casa para ser velado entre el 18 y el 20 de diciembre, probablemente en la sala más grande del segundo piso que era la sala principal.

1855 a 1910. Propiedad de la familia de Mier

En 1855, Manuel Julián de Mier, hijo del comerciante y terrateniente Joaquín de Mier y Benítez, compró la edificación al gobierno en subasta pública por 4.000 pesos. Era dueño de varias casas en la ciudad y en 1870 vendió esta a su yerno, José Alzamora.  

Siglo XX. De usos comerciales al Museo del Oro

En 1910 la casa es arrendada a la United Fruit Company: la empresa bananera norteamericana instaló aquí el comisariato y sus oficinas hasta cuando en la década de 1920 la edificación fue comprada por José María Leyva, hijo extramatrimonial de Manuel Julián de Mier. 

El siguiente propietario alquiló la casa a entidades como el Banco de Colombia (1944), la Contraloría Departamental (1947) y Avianca (1949). Entre 1956 y 1958, el internado del colegio San Luis Beltrán funcionó en el segundo piso y el prefecto de disciplina dormía en el minarete. En 1959 fue ocupada por tres negocios diferentes: en el primer psio, por el Bar el Chicote y Taxader (Taxi Aéreo de Santander), y en el segundo piso, por el Hotel Colonial.

Declarada Monumento Nacional en 1970, la Casa de la Aduana pasó tres años más tarde a ser propiedad de la Nación. En 1979 el Banco de la República la adquirió para albergar el Museo del Oro Tairona.

Casa de la Aduana en 1900. Anónimo, Archivo Arturo Eduardo Bermúdez Bermúdez.Casa de la Aduana en 1920. Anónimo. Archivo Arturo Eduardo Bermúdez Bermúdez.