Restauración

Antes de la apertura del nuevo Museo del Oro Tairona – Casa de la Aduana de Santa Marta, el Banco de la República realizó la restauración integral de la Casa de la Aduana. Esto implicó un riguroso proceso de estudio y diseño, y obras con procedimientos y métodos similares a los empleados en el siglo XVIII durante la construcción del edificio, así como tecnologías contemporáneas.

Con las obras de restauración de esta casa de casi 300 años de antigüedad, el Banco preserva para los colombianos del presente y el futuro esta construcción patrimonial, declarada Monumento Nacional por el Estado (Decreto 390 de 1970) por ser una de las edificaciones emblemáticas del período colonial de Colombia. Dados sus valores históricos, arquitectónicos y estéticos, la casa, situada en el marco del céntrico Parque Bolívar y a pocos pasos de la bahía, es uno de los patrimonios más queridos por los samarios y un emblema de esta ciudad turística y portuaria.

Durante los trabajos de restauración de la casa se evidenció el grave deterioro de la cubierta. Para intervenirla se instaló temporalmente una sobrecubierta en guadua. Durante los trabajos de restauración de la casa se evidenció el grave deterioro de la cubierta. Para intervenirla se instaló temporalmente una sobrecubierta en guadua.

Antes de la intervención se le hicieron a la casa diagnósticos y análisis patológicos. Estos indicaron problemas de estabilidad de su cubierta y de sanidad de algunas de sus viejas maderas, una dislocación estructural en su torre o minarete, humedad dentro de los antiguos muros que habían sido recubiertos con pañetes impermeables y la presencia de tapias y pisos adicionados en distintas épocas, entre otros factores.

La ley colombiana prevé que toda construcción histórica, antes de ser intervenida, debe ser estudiada por arqueólogos autorizados por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia.Esta tarea se encomendó a expertos de la Fundación Erigaie. En estas excavaciones no se hallaron elementos constructivos anteriores a 1730, lo que disipó el mito de que la casa data de la fundación de Santa Marta y que en ella vivió Rodrigo de Bastidas. Con estos y otros estudios del valor constructivo e histórico de la edificación, se desarrolló el proyecto de restauración, aprobado por la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, que se realizó bajo los preceptos de eficiencia energética, inclusión social y sostenibilidad ambiental que aplica el Departamento de Infraestructura del Banco de la República en todos sus proyectos.

Las tejas de barro en buen estado se reutilizaron en el costado sur de la cubierta, y se buscaron tejas similares para completar los otros costados.

Se reforzó estructuralmente la corona de los muros de la casa, se corrigieron los muros en mal estado y los que taponaban puertas y ventanas originales, se reemplazaron los pañetes en mortero de cemento por pañetes en mortero de cal que permiten a la casa respirar como en la época colonial, y se encalaron las paredes luego de estudiar los sucesivos colores que tuvo la que durante algunos años fue conocida como "la Casa Verde". Expertos carpinteros restauraron las maderas de cubiertas y balcones reutilizando las vigas que no presentaban deterioros, mientras otros fabricaron una a una las tejas de barro a la manera de las que se estrenaron hace varios siglos. 

Para permitir el ingreso de las personas en condición de discapacidad, se renovó el espacio público aledaño a la casa y se instaló un ascensor que comunica los dos niveles. Simultáneamente se llevó a cabo la renovación de las instalaciones técnicas (hidro-sanitarias, eléctricas, de iluminación, de informática y comunicaciones y de aire acondicionado), junto con redes de la más avanzada seguridad electrónica satelital, que velan por las colecciones del patrimonio arqueológico nacional que preserva el Museo del Oro Tairona del Banco de la República. La restauración y conservación integral de la Casa de la Aduana es un aporte del Banco de la República al desarrollo cultural, económico y turístico de Santa Marta y del país en general. Una renovada joya cultural para el disfrute de los samarios, los colombianos y de todos aquellos que visiten la ciudad.

Expertos carpinteros restauraron las maderas de la casa. Trabajaron prótesis con ensambles sin clavos que permitieron reutilizar la parte no deteriorada de las columnas.

 

Se retiraron los pañetes de cemento del siglo XX y se reemplazaron por pañetes en mortero de cal que permiten
a la casa respirar como en la época colonial. Los muros volvieron a pintarse de blanco con cal.