Ofrenda en el Museo del Oro Tairona

El mama José Miguel Nuevita, de la etnia kogui del pueblo de Tugueka, en la Sierra Nevada de Santa Marta, visitó el Museo del Oro Tairona - Casa de la Aduana el pasado 8 de abril. Lo acompañaron su hijo Juan Nuevita y Franz Kaston Flórez, integrantes de la Fundación Nativa.

El líder espiritual indígena explicó que su viaje respondía a su interés por rendirle visita a las piezas arqueológicas y reconectarlas con la Sierra Nevada. Al hacerlo, el mamo se propone crear un vínculo con los “hermanitos menores”, responsables de su conservación en el museo. Reconectar los objetos “de antigua” implica atenderlos realizando una serie de pagamentos que mama José Miguel inició en esta ocasión y se comprometió a realizar periódicamente en el futuro para el cuidado espiritual de estos objetos. De esta manera, las piezas arqueológicas que preserva el museo estarán acompañadas y cuidadas también por él, desde el pueblo Tugueka.

En su primera visita, mama José Miguel conoció las diferentes salas temáticas del museo renovado recientemente en Santa Marta por el Banco de la República. Recorrió la sala arqueológica que contrasta los objetos de dos periodos de la Sierra, el Nahuange y el Tairona. Se sintió complacido al llegar a la sala que trata sobre la gente actual de la Sierra Nevada por ver reunidos a los cuatro pueblos indígenas que la habitan. Para él es importante lo que destaca el museo, que son cuatro pueblos distintos, pero viviendo el mismo territorio sagrado. Tras finalizar su primera ofrenda, y en compañía del equipo del museo, hizo también pagamento en la bahía de Taganga para conectar lo vivido en el museo con otros sitios de la Sierra Nevada.

Mama José Miguel regresó al museo acompañado por su familia el 5 de mayo, para hacer el segundo pagamento y continuar su trabajo que mantiene la vida sagrada de las piezas. Previamente a esta visita, el mamo y su hijo Juan subieron a un punto alto de la Sierra a consultar cómo debía llevarse a cabo esta actividad tan importante. Todo esfuerzo es valioso hacia estos objetos compartidos por su comunidad y los “hermanitos menores”: para los indígenas de la Sierra Nevada son elementos sagrados que apuntalan el equilibrio del mundo, para otros colombianos son un patrimonio arqueológico cargado de simbolismos de historia e identidad. Con el trabajo de los mamos, la relación entre el museo, sus visitantes y las comunidades indígenas se verá también fortalecida.