La expansión colonial y el colapso indígena

Pese a que España y Portugal obedecieron a un mismo rey entre 1580 y 1640, se dio una rivalidad entre ambos imperios por controlar la cuenca amazónica. En 1616, los portugueses fundaron el Fuerte de Presépio, actual Belém do Pará, enclavado en la desembocadura del Amazonas. Unas décadas antes, los españoles habían establecido algunas ciudades en la alta Amazonia, dándose así los primeros pasos de ocupación de la región por parte de los europeos.

Desde el Fuerte de Presépio se irradió el dominio portugués sobre la cuenca. A partir de la segunda mitad del siglo XVII, la Corona lusitana impulsó la colonización de la baja Amazonia en busca de las drogas del sertão, recursos forestales como la vainilla, la canela, el cacao y el algodón, apetecidos en el mercado internacional. Miles de indígenas fueron esclavizados para estas expediciones y ocupación, y se fundaron centros de acopio de esclavos, llamados arraiales, que fueron el inicio de numerosas aldeas de la región. Para colonizar las almas de los indios, en 1657 los portugueses fundaron su primera gran misión regional en el río Negro. Cuando Portugal y España se separaron, los lusitanos habían aumentado cinco veces el territorio que originalmente les había asignado el Tratado de Tordesillas de 1494.

Alma indígena camino del cielo. Purgatorio (detalle), óleo de Antonio Acero de la Cruz, siglo XVII. Colección Universidad del Rosario, Bogotá.

Durante los siglos XVII y XVIII, la monarquía española fomentó la ocupación de la región a través de misioneros franciscanos y jesuitas. Aunque los religiosos contribuyeron a resistir el tráfico de esclavos, también impulsaron procesos de cambio entre las comunidades: indujeron la transformación de cosmologías milenarias mediante la evangelización, relocalizaron a los indígenas para fundar los pueblos de misión y, al igual que los portugueses, contribuyeron a la propagación de las epidemias provenientes de Europa. Las culturas indígenas de la Amazonia colapsaron cultural y físicamente frente a la expansión europea que impactó la región como si hubiese caído un meteorito gigante.

En 1612, seis indígenas del río Marañón fueron llevados por padres capuchinos a la corte del rey de Francia, Luis XIII. François Carypyra y otros dos murieron; los tres sobrevivientes fueron rebautizados con el nombre de Luis, en honor al Rey, desposados con francesas y recibieron títulos nobiliarios.

         

Ilustración de la Historia de las Misiones de los Padres Capuchinos en la Isla de Maranhao del padre Claude d’Abbeville, 1614.

Galería Imagenes: