El paisaje domesticado

Diversas sociedades y culturas han contribuido a dar forma al paisaje y a la biodiversidad de la Amazonia colombiana. Los cazadores-recolectores nómadas indujeron la concentración de ciertas especies de plantas, depositando selectivamente sus semillas y cuidando su crecimiento en sus campamentos y en los senderos de la selva. Entre las sociedades de agricultura de tala y quema itinerante, el desmonte de los árboles y el uso controlado del fuego ocasionaron el remplazo progresivo de la selva primaria por un bosque secundario donde abundan los frutales. El depósito de desechos orgánicos e inorgánicos en zonas específicas de las áreas de vivienda generó las terras pretas, suelos fértiles de color negro con características físicas y químicas diferentes a las de las tierras amazónicas; en el pasado y aún hoy en día estas tierras han sido apetecidas por los agricultores amazónicos. En toda la región, el paisaje es resultado de las relaciones pasadas y presentes de las sociedades con su entorno.

Fotografía de Diego Samper