La Anaconda Ancestral

Foto de Paul Hessell en Flickr

Las aguas, en sus distintas manifestaciones, son fuente de vida tanto en los mitos como en las actividades cotidianas. Ríos, raudales, quebradas, lagos y chorros están presentes en la identidad y el territorio étnicos.

El relato de origen de los grupos del Gran Vaupés transcurre en el universo sagrado de las aguas. La Anaconda, animal acuático por excelencia, es la figura creadora del orden cultural y social. Desde la Puerta de las Aguas en el oriente, remontó el río mítico hasta el Vaupés, centro del mundo. Durante su recorrido, la Anaconda Ancestral, que para algunos grupos es una Anaconda-Canoa, emergía periódicamente del río para dejar en la orilla a las comunidades humanas primigenias. Según el lugar donde los grupos fueron ubicados, se les asignaron sus jerarquías: en las bocanas del río quedaron los hermanos mayores y en las cabeceras, los hermanos menores. A cada grupo, la Anaconda Ancestral le enseñó su lengua y entregó sus marcas de identidad: las plantas de la coca, la yuca, el tabaco y el yajé, los diseños de la pintura corporal y los instrumentos rituales.