Un museo para toda la Amazonia

El Museo Etnográfico del Banco de la República ofrece a los leticianos y a los demás visitantes, no una imagen congelada de la vida en la Amazonia, sino un retrato de los procesos de cambio y transformación de la gente y su entorno como una invitación a ampliar nuestros horizontes y comprendernos como parte de una red de alcance global.

Cómo se hace un museo: la tras-escena. 

La nueva exposición, consultada con indígenas, investigadores y leticianos, muestra a la Amazonia como una extensa región, casi un subcontinente en el interior de Suramérica, unida por un fino tejido de aguas. En su centro, el río Amazonas, el más largo del mundo, vincula diferentes países y poblaciones indígenas, campesinas y afrodescendientes. Desde el mismo surgimiento geológico de la cuenca amazónica hasta nuestros días, pasando por una historia que se remonta doce mil años en el tiempo, los ríos amazónicos han sido testigos y protagonistas del devenir humano en la Amazonia.

Uno de los aspectos más importantes de la renovación del Museo Etnográfico ha sido la creación de una nueva narrativa acerca de la colección etnográfica recogida por Fray Antonio Jover Lamaña en la década de 1960 y donada por los Capuchinos en 2008 al Banco de la República. Esta nueva narrativa fue construida a partir de un trabajo colaborativo entre los antropólogos y museógrafos del Museo del Oro y sabedores indígenas, historiadores locales y diferentes públicos de la ciudad.

Un lugar de intercambio de saberes

El Museo parte del reconocimiento de los profundos lazos afectivos e históricos que los indígenas de Leticia y sus alrededores, de diferente identificación étnica, tienen con los objetos de la colección. En ese escenario, el Museo desea ofrecerse como un espacio de encuentro para fortalecer esa relación, desde una perspectiva acorde con las circunstancias actuales de los pueblos indígenas y con las prácticas museológicas contemporáneas.