“La paz, como la mariposa, es un frágil tesoro”: Patricia Londoño y Karim Vega

“La paz, como la mariposa, es un frágil tesoro”: Patricia Londoño y Karim Vega

Julio 30, 2019
Catalina Londoño, Patricia Londoño y Karim Vega, responsables de la exposición.

La más reciente exposición de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Un mundo de mariposas, recoge piezas de diferentes colecciones anteriores de la BLAA (Filatélica, documental y libros raros y manuscritos) y de otras bibliotecas internacionales que abordan a este mítico insecto desde distintas áreas. Las curadoras de esta exposición, Patricia Londoño y Karim Vega, nos contaron la relación que ellas identifican entre las mariposas y la paz y nos brindaron recomendaciones que nos permitan cuidar a las mariposas como una forma de hacer las paces con la naturaleza.

Para las curadoras, esta exposición está íntimamente relacionada con el proyecto Paz: “Uno de los diez paneles que abren la exposición se titula En paz con la naturaleza, con esto queremos decir que la paz no es solo entre los humanos, la paz también es con la Tierra, con la casa de todos, que mucha falta también nos hace”, comentó Londoño. Un mundo de mariposas busca subrayar no solo la belleza y el encanto de estos insectos alados, sino también la necesidad de cuidarlas y respetarlas: “Cuidarlas es cuidar también sus hábitats, y lo que es más difícil para la gente, cuidar su ciclo de vida, desde que son gusanos hasta que logran convertirse en aquella belleza que tanto admiramos”.

El nombre de la exposición, Un mundo de mariposas, pretende mostrar el valor que las distintas sociedades han otorgado a estos insectos a lo largo de la historia. Desde el juego de lenguaje que propone, permite que los visitantes la contemplen desde varias perspectivas: “Primero, aquí hay representaciones de mariposas de los cinco continentes; segundo, un mundo quiere decir también un montón, por lo que en esta exhibición también se presentan múltiples miradas sobre las mariposas que pasan por la literatura, el arte, el naturalismo y la ciencia; tercero, que el mundo es de las mariposas, sin su presencia, nuestro planeta dejaría de ser lo que es; y cuarto, también estamos mostrando el mundo, la vida diaria de las mariposas: mariposas volando, copulando, poniendo huevos, las pupas maduras y recién encerradas”, explicó la curadora Patricia Londoño.

La transformación de la mariposa

Todas las culturas desde la antigüedad han asociado a las mariposas con un sinfín de creencias y valores que han venido transformándose con el devenir de los tiempos. “Los grabados de 1592 reflejan el imaginario medieval de que las mariposas eran engendros del diablo debido a que no se conocía su proceso de metamorfosis, por esta razón se creía que emergían espontáneamente del lodo putrefacto. Esto nos habla de la posibilidad de cambiar nuestra perspectiva en la medida en que ampliemos nuestra capacidad de observar”, comentó Londoño. La metamorfosis como símbolo de transformación es un imán muy poderoso para las sociedades y ha sido reivindicada para aludir a fenómenos sociales contemporáneos, tal como lo expresó la curadora Karim León:

“Hoy en día, por ejemplo, la comunidad LGBTI ha acogido el símbolo de la mariposa por lo que representa. La oruga, despreciada, pisoteada, proscrita, después de ese encierro en sí misma logra convertirse en este ser alado con el que todo el mundo se maravilla”.

Cuidar las mariposas desde lo cotidiano

La también historiadora Patricia Londoño expresó que, por una cantidad de prácticas culturales, el ser humano ha acabado poco a poco con los hábitats de las mariposas; la erradicación de rastrojos, cañadas y sotobosques, al igual que la deforestación presente en el país son factores que impactan en la vida de estas especies. “Las mariposas son importantes no solo porque son muy bonitas, sino que además son efectivas polinizadoras. Para los científicos son indicadores de la salud de un ecosistema, si hay mariposas el ambiente es sano”. Una forma de contribuir desde nuestros hogares es por medio de la ubicación de plantas hospederas y nutricias en nuestros patios y balcones: “Muchas de estas plantas las podemos encontrar en los viveros comerciales y se pueden encontrar para distintos pisos térmicos, estas permiten albergar vida silvestre como mariposas y colibríes”.

Observar mariposas como ejercicio pedagógico

Una antigua práctica que recuerdan las responsables de la exposición son salidas de campo como las que el hermano Apolinar María, del famoso Museo de Historia Natural de la Universidad de la Salle, hacía a principios del siglo XX con sus estudiantes por el río San Francisco. Actualmente, existe una gran cantidad de iniciativas similares como Aulas Vivas, en Bogotá, o el Laboratorio del Espíritu, en El Retiro, Antioquia. “Trabajar con mariposas es una manera muy grata y muy sencilla de acercar a los niños a la naturaleza, niños que posiblemente vengan de familias con saberes ancestrales más respetuosos con el medioambiente y que se han venido perdiendo con el tiempo, pero que pueden ser traídos de vuelta a la memoria. Estos ejercicios son muy importantes porque permiten establecer un contacto respetuoso con la naturaleza y particularmente con las mariposas, imprescindibles para la vida en este mundo”. Las investigadoras resaltaron la importancia de empezar a trabajar con la niñez y la juventud con ejercicios como el propuesto por el hermano Apolinar: “Para querer algo hay que conocerlo, y lo que uno ama lo cuida. Granitos de arena como esta muestra ayudan a sumar esfuerzos para conocer mejor la naturaleza, apreciarla y valorarla”.

Patricia Londoño y Karim Vega, responsables de este proyecto, encuentran grandes similitudes entre la mariposa y la paz: “La paz sería un tesoro como la mariposa, que también es pequeña, frágil, muy compleja, necesaria y bella. La mariposa y la paz comparten las mismas características y ambas son nuestra responsabilidad”.

Accede al sitio web de la exposición por medio del siguiente enlace: http://www.banrepcultural.org/exposiciones/un-mundo-de-mariposas

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