“La paz es la oportunidad de reivindicar los daños ocasionados por la guerra”: una conversación con la mediadora Marjorie Ramos, del nodo Cartagena

“La paz es la oportunidad de reivindicar los daños ocasionados por la guerra”: una conversación con la mediadora Marjorie Ramos, del nodo Cartagena

Junio 27, 2019

Los mediadores culturales de La paz se toma la palabra constituyen esa red de líderes comunitarios quienes, apoyados en las distintas herramientas del proyecto, contribuyen al fortalecimiento de culturas de paz en sus distintos territorios. En esta oportunidad, queremos presentar a Marjorie Ramos, mediadora cultural que trabaja con integrantes de las fuerzas militares en la ciudad de Cartagena. Si bien su vinculación a este proyecto ha sido reciente, ya es mucho lo que Marjorie declara haber aprendido y, también, es mucho lo que podemos aprender de ella.

Marjorie es una hija de Colombia. Nacida en Fusagasugá, ha recorrido el país desde muy pequeña debido a los múltiples traslados de su padre, quien perteneció a las fuerzas militares. Haber vivido en diferentes puntos de la geografía nacional permitió que, a muy corta edad, Marjorie despertara una sensibilidad frente a la realidad social del país, sus dolores y problemáticas. Esta sensibilidad le ganó a su talento para las matemáticas, por lo que decidió estudiar Psicología en la Universidad Javeriana, en Bogotá, y hacer sus prácticas en Altos de Cazucá, territorio en el que se concentran y entretejen múltiples complejidades asociadas a la pobreza, la violencia y el conflicto armado. Luego de varias experiencias en Colombia y EEUU, decidió vincularse a las fuerzas armadas donde conoció a su esposo y padre de sus dos hijos de actualmente 5 y 3 años. Luego de 11 años de servicio, y para sorpresa de sus familiares y amigos, decidió desvincularse de la Armada para asumir con mayor compromiso su labor como mamá, con todos los retos y aprendizajes que trae consigo, mientras cursa una maestría virtual en Psicología y realiza actividades como mediadora.

 

MARJORIE Y LA PAZ SE TOMA LA PALABRA

 

En la institución militar se acostumbra que el o la cónyuge de un oficial de alto rango se involucre en proyectos sociales, desde la Acción Social Naval: “Sabía que necesitaba algún tipo de respaldo institucional para entrar a las comunidades, fue así como conocí a la sede cultural del Banco de la República de Cartagena, a Vicky -Victoria Tinoco- y al proyecto de la Paz”. Este proyecto le permite hacer un engranaje con su profesión y trabajar aspectos como mindfulness, manejo de ansiedad y salud mental, desde una perspectiva de paz interior. Actualmente, los participantes que asisten a sus actividades son muchachos que están prestando el servicio militar: “Ellos necesitan mucho acompañamiento para enfrentar los retos de esta etapa de sus vidas”. También participan en sus ejercicios varios militares que se encuentran privados de la libertad en el centro de reclusión militar naval ubicado en el batallón: “Al director de ese centro le ha llamado la atención el cambio de actitud de los muchachos, quienes asisten constantes todos los miércoles a las actividades”, cuenta Marjorie.

Este proyecto es muy importante para ella por varias razones: “lo primero es el respaldo institucional que tiene el proyecto y que yo buscaba para hacer mi ejercicio social de manera más directa con las personas. Lo segundo es el trabajo de construcción interior que La paz se toma la palabra invita a los mediadores para luego exteriorizarlo, porque si tengo actitudes violentas en mi interior, cómo puedo hablarle al otro de paz. Lo tercero es que aquí puedo aterrizar lo científico a lo cotidiano, y bajar los conceptos asociados a la paz a ideas más vivenciales. Las herramientas permiten crear la excusa para llegar a la gente y proponer la conversación de la paz. Y lo cuarto es el sentido de comunidad, porque si bien es cierto que en algunos casos puedo estar sola siempre está el grupo de mediadores que me respalda y me hace sentir parte de una red social real de personas reales. Ha sido una experiencia de mucho aprendizaje”.

LAS HERRAMIENTAS QUE LA ACOMPAÑAN

Marjorie asegura nunca haber trabajado con libros de cuento anteriormente, no obstante, ha identificado que este recurso permite que los participantes exterioricen muchas cosas sin necesidad de hacer intervención de orden clínico o psicológico: “Usé la maleta viajera todos los miércoles por tres meses y los muchachos sacaban sus libros y los devolvían como una especie de biblioteca ambulante. Ellos leían y luego discutíamos acerca de las lecturas, es muy sanador el ejercicio”. 

Frente al Otro también la ha utilizado con un aliado de la institución militar para trabajar en puestos de militares de la Unidad donde se ha llevado a cabo el proyecto, allí la relación con el compañero soldado es netamente visual y no hay otro tipo de contacto. “Esta falta de interacción hace que haya compañeros de la institución que, aun cuando comparten prácticamente sus vidas, no tengan un conocimiento el uno del otro. El tema de la paz y la no violencia de la herramienta Frente al Otro permite reconocer a la persona que tienes ante tus ojos”.

LA PAZ: ENTRE LA GUERRA QUE FUE Y LA SOSPECHA DE LO QUE SERÁ

La experiencia de Marjorie como psicóloga, militar retirada y mediadora cultural hace que su percepción acerca de la paz sea compleja y contemple varias perspectivas. Actualmente, ella encuentra en la paz un ideal a perseguir todos los días, un cambio de actitud y mentalidad frente a la historia de este país que nos conduzca a establecer relaciones de solidaridad, empatía y sanación:

“Como psicóloga, cuando trabajaba culturas de paz, entendía la paz como el ejercicio de la no violencia, entonces nos basábamos en Gandhi, en la madre Teresa de Calcuta, en Nelson Mandela, en Martin Luther King y otros referentes. Hoy la paz significa algo más profundo y tiene que ver con reivindicar esos daños morales y psicológicos padecidos por personas en contextos de guerra" y agrega: "Iniciativas como La paz se toma la palabra permiten evitar el olvido de lo que ha estado pasando en nuestro país y hagamos el ejercicio diario de limpiar los hechos violentos que viven y persisten en una persona o en una comunidad”. 

 

 

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