El Atrato: un río con derechos

El Atrato: un río con derechos

Abril 04, 2018

Robert West

Riveras del Río Atrato. Fotografía: Robert West. Colección Biblioteca Luis Ángel Arango. 

En el marco del ciclo de conferencias La Paz se toma la palabra y dando continuidad a las conversaciones para hacer las paces con la naturaleza, el próximo jueves 19 de abril al las 5:00 p.m. se realizará en la Biblioteca Luis Ángel Arango la conferencia El Atrato: un río con derechos, un espacio en el que los protagonistas del proceso social y comunitario que impulsó una sentencia histórica y emblemática para el país conversarán sobre la noción de derechos bioculturales  y aspectos importantes en la definición de las políticas económicas y ambientales que rigen nuestra sociedad.

Los invitados a esta conferencia serán los Guardianes del Atrato, quienes compartirán las memorias de su territorio, su cultura y de la relación especial que tienen con el río, del cual depende su vida, su presente y su futuro. La moderación estará a cargo de Ximena González, abogada del Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra Digna. 

El Río Atrato en nuestra Biblioteca Virtual

El Atrato: un río con derechos

Del Occidente de la Cordillera de los Andes  hasta el Golfo del Urabá en el Mar Caribe, el Río Atrato extiende sus 750 kilómetros (de los cuales 500 son navegables)  por el Chocó, convirtiéndolo en una arteria fundamental de este departamento. El Atrato, además de ser el tercer río más navegable del país después de los Ríos Magdalena y Cauca y el más caudaloso de Colombia, es una de las principales vías de comunicación del Chocó y una extensión de su economía, sus tradiciones y su cultura.

Mucho se ha escrito sobre el Atrato, sobre las comunidades que han vivido históricamente alrededor de él, las tradiciones que sostiene, la minería ilegal y la catástrofe ecológica que sufre hace décadas. Pero el último año el Río Atrato se volvió portada y protagonista de buenas noticias, a razón de la histórica sentencia que le otorgó derechos a esta importante cuenca ubicada en el Chocó biogeográfico, una de las zonas con más biodiversidad del planeta.

Se dice que todo pasa por el río, que todos los procesos tienen que ver con él. Así lo aseguran las comunidades que se han asentado generación tras generación a orillas del Atrato, que han construido su vida alrededor de él y que, irónicamente, lo han visto transformarse a causa de la extracción minera, la explotación forestal, la escases de servicios de agua potable y, por lo tanto, la crisis ambiental, cambios que no solo han amenazado la vida del río mismo, sino el equilibrio natural de quienes lo rodean y lo habitan. 

Al ver la degradación progresiva de su río, comunidades del Atrato alzaron su voz para mostrar esta problemática y alertar sobre la urgencia de proteger y garantizar la vida digna, amenazada por la contaminación, la erosión, la acumulación de basuras, el vertimiento de residuos, la deforestación, el taponamiento de subcuentas y la pérdida de especies, todo eso, además, en medio de un escenario de conflicto armado.

Las lucha de las comunidades del Atrato 

Es así como en 2015 el Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra digna, en representación de varios consejos comunitarios del Chocó, instauró una tutela contra la Presidencia de la República, siete ministerios, la Agencia Nacional de Minería y otras entidades del Gobierno para salvar el Atrato, que, a pesar de recibir más 15 ríos y 300 quebradas, ha sido envenenado sistemáticamente a lo largo de los años.

La tutela, que buscaba ponerle freno a la explotación que ocasionó esta crisis ambiental, se valió del derecho a la vida, a la salud, al agua, a la seguridad alimentaria, al medio ambiente sano, a la cultura y al territorio de las comunidades étnicas para solicitar medidas que permitieran dar solución ante la grave crisis socio-ambiental, ecológica y humanitaria que se vive en esta cuenca, sus afluentes y territorios aledaños.

A pesar de todo, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca rechazó la Tutela y posteriormente el caso fue seleccionado por la Corte Constitucional donde finalmente llegó a las manos del ex magistrado Jorge Iván Palacio quien, antes de terminar su periodo en la entidad, sentó un precedente en la historia judicial del país al otorgarle derechos a un río, protección que en el mundo solo se había logrado en India y Nueva Zelanda.

La sentencia

La sentencia revolucionaria que ordenó proteger el Atrato como una entidad autónoma sujeta de derechos partió de la premisa que asegura que “La tierra no le pertenece al hombre sino, por el contrario, es el hombre quien pertenece a la tierra”.

La Corte Constitucional concluyó que el río es una entidad viviente que sostiene otras formas de vida y culturas, que es un sujeto especial de protección, que tiene derecho a la protección, conservación, mantenimiento y restauración y que, además, se requiere garantizar los derechos de las comunidades, es decir que, otorgarle derechos al Río Atrato es también proteger los derechos de las comunidades que lo habitan. Adicional, la Corte reconoció los derechos bioculturales del Atrato, lo que significa el derecho de las comunidades a administrar y ejercer tutela de manera autónoma sobre sus territorios y los recursos naturales que conforman su hábitat. ¿Exactamente que ordenó la Corte Constitucional?

Los Guardianes hablarán por el río

Con la sentencia se crearon también las figuras de guardianes del río. La Comisión de Guardianes está conformada por representantes de la institucionalidad y un grupo de 14 representantes de las comunidades que buscarán salvar el río, hacer pedagogía se la sentencia y asegurar el cumplimiento del fallo. Coplas a la sentencia del río Atrato. 

 

Más información

Links de interés

La minería en Chocó en clave de derechos

Somos Guardianes del Atrato

Majestuoso Atrato

Atrato, el río tiene la palabra. Especial Revista Semana

#TodosSomosGuardianesdelAtrato. Revista Arcadia

Un Salvavidas para el Atrato. El espectador.

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