Líder cultural construye escenarios para la paz en el César

Líder cultural construye escenarios para la paz en el César

Julio 21, 2017

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Han pasado 14 años desde la primera vez que Paholo Angarita sociólogo y promotor de lectura fue al primer taller de formación en promoción de lectura en el Centro Cultural del Banco de la República de Valledupar. Paholo recuerda que “El Banco promovió mucho el tema de la formación en Valledupar. Había cuatro o cinco talleres al año y eso me ayudó mucho”, cuenta.

Ahora Paholo trabaja en la Red Nacional de Bibliotecas con el Plan Nacional de Lectura y también hace parte de la red de mediadores culturales de “La paz se toma la palabra”. Este líder cultural de 32 años está convencido de que “a través de la palabra, la palabra oral o escrita, la palabra contenida en libros se puede construir la paz, se pueden construir espacios protectores para la convivencia”, cuenta.

Este promotor de lectura de Aguachica, César, especializado en lectura y escritura, quiere llevar libros y palabras a las comunidades que más lo necesitan. Ha realizado talleres de lectura con adultos mayores, niños y jóvenes y, en su último taller, llevó libros a ex guerrilleros concentrados en la zona veredal de San José de Oriente en el municipio de La Paz, César.

Motivado por el proyecto de “La paz se toma la palabra” Paholo dice que quiere llevar libros y palabras a esas personas que han tomado la decisión de desmovilizarse para que se incorporen a la vida civil.

Fue así que, como integrante de la Red Nacional de Bibliotecas, visitó una biblioteca móvil en la zona veredal de La Paz, en el departamento del César, donde tuvo la oportunidad de conversar con la bibliotecaria para hacer los contactos y, finalmente, dictar un taller de lectura en esta zona veredal el pasado 14 de julio. 

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Paholo viajó desde Valledupar al corregimiento de San José de Oriente para liderar la actividad de lectura “Conversando el César: escenarios para la paz”. Más de 30 participantes se unieron al taller, entre ellos exguerilleros y exguerilleras, muchas de ellas madres gestantes, quienes disfrutaron de un ‘banquete de libros’ de las maleta viajeras del Banco, una de ellas, de “La paz se toma la palabra”.

“Les leí un cuento de Amalia Lú Posso del libro "Véan ve, mis nanas negras" y claro con eso los contextualicé mucho porque este cuento narra la cotidianidad de la selva, del río Atrato y por ahí los fui sumergiendo en el tema del cuento y de la lectura como tal y se generó una conversación muy fluida”.

También leyeron un poema de Jaime Jaramillo Escobar "Alheña y azúmbar" que Paholo escogió porque según él es un poema muy rítmico, cadente, sonoro y también habla del tema de los negros y de las semillas tropicales.

El promotor de lectura se llevó una sorpresa al preguntarles qué tanto leían y se dio cuenta que este grupo de ex guerrilleros quizá leen más que los que están al otro lado de la barrera. “En mi imaginario personal dije, ¿y esta gente a qué horas lee? Efectivamente, ellos leen dos horas diarias y eso me hizo pensar que están apropiados de la palabra escrita y la palabra oral“, cuenta Paholo.

Con la palabra y los libros, el líder cultural construyó un ambiente de confianza entre los participantes y todos conversaron, opinaron sobre las lecturas del taller y los autores que les gusta leer como Gabriel García Márquez y Albert Camus.

Paholo concluye del taller que “Los ex guerrilleros en medio de sus inseguridades y desconfianzas, se están dando la oportunidad de asumir retos. Las mujeres gestantes estaban ávidas de leer y a sus bebés le quieren dar lo que ellas no han tenido”.

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Otra reflexión que señala el promotor de lectura es que les interesa la lectura y les gusta opinar y generar conversación. “No tenían pena y levantaban la mano con mucha seguridad. Puede que hayan unos que estén más escolarizados que otros, pero lo que podía aportar cada uno lo hizo con mucha seguridad”.

Al final del taller los participantes expresaron su gratitud porque los libros y la lectura en voz alta les dio la posibilidad de conversar y compartir sus opiniones. “Todos [los participantes] se quisieron despedir, te chocaban la mano, te daban las gracias y te preguntaban, ¿cuándo vuelve?”.

Paholo asegura que en el taller se fue tejiendo un ambiente familiar y ese acercamiento fue a través de la palabra. “Creo que los libros y la lectura en voz alta nos dio la posibilidad de cultivar la confianza. Eso te rompe un poco el corazón porque ellos necesitan escuchar y ser escuchados”, cuenta Paholo.

 

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