Un trueque para la reconciliación a partir de palabras

Un trueque para la reconciliación a partir de palabras

Junio 30, 2017

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Yenifer Luna Gómez, socióloga y mediadora cultural, es una integrante del  proyecto “Un trueque para la reconciliación”, de La Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana de Cali, que busca construir un puente de comunicación para la reconciliación entre mujeres, niños y niñas de Cali y aquellas personas que están concentradas en las zonas veredales y de normalización del norte del Cauca.

A Yenifer Luna, le gusta que la llamen por su apellido, su nombre social, porque asegura que “la luna alumbra las noches calladas de los pueblos de su corazón” como el pueblo donde ella nació en el Valle del Cauca, en la frontera con el Chocó selvático, en un corregimiento de Salónica del municipio de Riofrío. Por esto es amante de las ruralidades y del trabajo con las comunidades. Ella se define como “una mujer rural, y como tal comprendo la importancia del trabajo colectivo y comunitario”, cuenta.

Con “Un truque para la reconciliación” Luna llevó una manta de mensajes y dibujos a mujeres y jóvenes de La Elvira, un corregimiento del norte de Cali. Mensajes como “Unidos hacemos la paz”, “Si tengo amor puedo vivir en paz” o “Para lograr la paz hay que aceptar la diferencia” fueron las palabras que intercambiaron los civiles con los excombatientes.

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Esta mediadora cultural también hace parte de “La paz se toma la palabra” y viaja en chiva y en moto a las zonas veredales del norte del Cauca para hacer actividades de lectura, escritura y dibujo con el baúl de herramientas.

“En Caldono, Cauca, donde hay alrededor de sesenta niños entre los hijos de los ex guerrilleros y los niños de la vereda también participaron en el taller de hechos de paz e hicimos con ellos la muñeca de la paz”, cuenta la mediadora.

Luego de que Luna participara en unos talleres de hechos de paz de “La paz se toma la palabra” en el Centro Cultural del Banco de la República de Cali, liderados por Lilian Lenis Llanos, mediadora de esa ciudad, hicieron una adaptación de la pauta metodológica de hechos de paz y crearon a “Paz”, el personaje de la reconciliación. A partir de ahí la actividad de la muñeca de la paz se ha replicado en varias comunidades de Cali y en las zonas veredales del Cauca.

En Caldono, “Hicimos con los niños la muñeca paz, explicándoles un poco cómo la reconciliación pasa por el cuerpo, pasa por el corazón y es un ingrediente indispensable para construir la paz. También hablamos que la paz, más que un acuerdo, son hechos concretos”.

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La muñeca paz además de volverse un personaje de reconciliación entre los hijos de los excombatientes fue el único juguete que había en la zona. “Algo muy emotivo es que el único juguete, el único muñeco disponible que tenían los niños de los excombatientes de los milicianos y los niños de la zona veredal era la muñeca de la paz”.

Luna también tiene un club de lectura en la zona rural de Riofrío, cerca de Salonica que ella misma lidera y autogestiona con las herramientas del baúl de “La paz se toma la palabra” como el podcast La paz se cuenta. “En la zona veredal hay muchos niños, hijos de excombatientes que están en un abandono. Hicimos una sesión donde escuchamos el podcast con Alejandra Borrero leyendo el cuento “La otra orilla”.

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En esta actividad, “Les pedí que cerrarán los ojos y escucharan tranquilamente. Luego hicimos una reflexión de lo que escucharon. Como las participantes eran bastante tímidas y con pocas capacidades de lectoescritura pero con una inmensa capacidad estética para dibujar y pintar, surgió la idea de pintar la historia La otra orilla”, cuenta Luna. 

De las actividades y resultados de los talleres en la zona veredal de Caldono, Luna cuenta que “el mayor aprendizaje es que el anhelo y el deseo de paz es igual en todos. Sean hombres mujeres, niños, niñas. Hoy los excombatientes tienen un gran anhelo de empezar de nuevo, dejando las armas e iniciar un nuevo proceso, y participar en la construcción de la paz de este país”.

 

 

 

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