Cartas sin tiempo en Bogotá

Cartas sin tiempo en Bogotá

Octubre 29, 2018

Mujeres y narrativas de paz es un proyecto creado por el promotor de lectura bogotano Juan Felipe Torres, quien hace parte de la Red de mediadores culturales La Paz se toma la palabra. El proyecto está inspirado en la herramienta Frente al otro que hace parte de nuestro baúl de herramientas. Juan Felipe comparte en esta nota la metodología de sus talleres para que otros mediadores en diferentes lugares del país puedan multiplicar esta experiencia.

De mediador a mediador

Mujeres y narrativas de paz es un proyecto de promoción de lectura y escritura creado por el mediador Juan Felipe Torres quien durante un poco más de dos meses realizó un ciclo de talleres dedicados a la escritura epistolar con mujeres entre los 27 y los 65 años. Juan Felipe nos contó detalles de su experiencia con este grupo de madres comunitarias y mujeres de la casa de igualdad de oportunidades de Barrios Unidos, así como de la metodología desarrollada a partir de la herramienta Frente al otro.

Mujeres y narrativas de paz buscaba que, a través de la comunicación epistolar, las mujeres reconocieran sus experiencias de reparación y empezaran a tejer redes de sororidad”, cuenta Juan Felipe. 

Para tener en cuenta: 

  • Es importante que el mediador realice las actividades en dos lugares diferentes y lejanos, pueden ser barrios, localidades o veredas. En este caso fueron barrios muy lejanos en localidades diferentes: Barrios Unidos y Tunjuelito.
  • La actividad consiste en un ciclo de 3 talleres por cada grupo (en este caso de mujeres) y un encuentro final con los dos grupos. Cada taller debe tener una duración de 1 hora y media.
  • En lo posible se debe afianzar un grupo establecido, es decir que siempre asistan las mismas personas.
  • Se necesita: un espacio grande donde puedan estar en círculo y mirarse a los ojos, un libro por encuentro, la herramienta Frente al otro del baúl de herramientas La paz se toma la palabra, hojas blancas, mesas, esferos, lápices y, si es posible, sobres.

“Para la realización del ciclo de talleres propusimos un camino que voy a contar en 4 pasos y/o capítulos, cada uno cuenta a su vez la metodología de cada sesión del ciclo”

Sesión 1: Narrar la resistencia

Lo primero es abrir la herramienta Frente al otro, leemos lo que propone Cartas sin tiempo y hablamos del ayer y del pasado.

¿Qué es el pasado?, ¿por qué el pasado se guarda en las cartas?, ¿qué es la resistencia?, y ¿para qué y para quién escribimos? son la preguntas que se proponen para iniciar la primera conversación del ejercicio. Entre las respuestas podremos obtener diferentes visiones sobre qué es la memoria, la resistencia y las cartas. Para esta conversación se destinan 20 minutos al inicio del encuentro.

Lectura: Al finalizar esta primera conversación se inicia la lectura, esta nos da la oportunidad de conocer otras voces sobre los temas principales de la discusión. “Para esta sesión recomiendo el libro “Breviario de la paz” que hace parte de la Colección Libro al viento. Allí podrán encontrar múltiples citas y frases alrededor de la paz, el libro está dividido en temas como memoria, pacifismo, reconciliación, entre otros. Para esta actividad en especial leímos las relacionadas con la reconciliación y la memoria ya que nos permitían hilar otra conversación.”, afirma el mediador.

Al terminar la lectura se entrega a cada participante una hoja en blanco para que escriban una carta a su pasado, pero con un elemento especial: narrando su resistencia, es decir, cómo a través de su historia han resistido a pesar de las adversidades. Al final de este ejercicio de escritura deben pedir a cada asistente que dediquen esta carta a alguien que la leerá en el segundo grupo. En el caso de Mujeres y narrativas de paz se pidió que dedicaran su carta a otra mujer. Al ejercicio de escritura se destinan 30 minutos del tiempo total de la sesión.

Ñapa: otra herramienta que puede ayudar a este ejercicio de escritura es el proyecto Cartas de la persistencia. 

*Repetimos el mismo ejercicio con el segundo grupo. 

Sesión 2: Narrar la infancia

ATENCIÓN, al iniciar la segunda sesión en cada grupo tienes una responsabilidad maravillosa ya que debes entregar las cartas al azar, a partir de ese momento se arman las parejas que inician su relación epistolar durante el resto del ciclo. Al final de esta primera sesión las participantes responden a las mujeres que les escribieron.”: Juan Felipe.

La segunda sesión del ciclo de talleres se inicia leyendo las cartas que se escribieron unas a otras, algunas de ellas comparten sus cartas con todas y las leen en voz alta. Después de la lectura se inicia una conversación sobre la niñez y se abre una conversación alrededor de preguntas como: ¿cómo vivimos la niñez?, ¿qué anécdotas tenemos de nuestra niñez? y ¿por qué la niñez se parece mucho al ejercicio de las cartas? 

“Aquí surge una reflexión muy bonita y es que cuando escribimos para otros en verdad nos estamos contando a nosotros mismos, nos reconocemos y recordamos quienes somos. Por eso este ejercicio es íntimo, así como lo propone la herramienta Frente al otro”.

Lectura: Para este ejercicio se recomienda la lectura en voz alta del cuento El día que terminó mi niñez del autor cubano Guillermo Cabrera Infante, que habla sobre el mito que se teje alrededor de la Navidad. Enseguida se conversa sobre sus experiencias concretas y de cómo las relacionan con el cuento. 

Ñapa: recomendamos consultar el análisis de la Obra Retrato del Niño cuervo de José Miguel Figueroa.

Al final se escribe una carta de nuevo. “Vamos a pedirles que narren su infancia a las mujeres del otro barrio, que les cuenten quienes fueron y qué pasó en ese ayer. En este momento del ejercicio podemos encontrar historias muy alegres y tiernas, así como historias muy tristes y dolorosas, esto nos permite ir creando vínculos mucho más fuertes entre los grupos.”

* Repetimos el mismo ejercicio con el segundo grupo.

Sesión 3: Narrar los recuerdos y aromas

Con esta sesión de recuerdos y aromas agregamos recetarios a nuestras epistolares.

Lectura: para esta sesión se trabaja con un recetario santafereño de Libro al viento. “Recomiendo que cada mediador busque un recetario propio de su cultura y gastronomía, recordemos que los recuerdos también se relacionan con nuestra identidad.”, afirma Juan Felipe.

En Mujeres y narrativas de paz se leyó la receta del ajiaco y del cocido boyacense, a partir de las lecturas se conversó sobre los aciertos y desaciertos que estaban en las recetas que proponía el libro. Cada mujer tenía un recuerdo de cómo lo preparaba su abuela o cómo se cocinaban estos platos en su casa.

“Después de eso hablamos sobre cómo los aromas y los sabores se tejen en los recuerdos de nuestra vida, entonces nos preguntamos ¿qué recuerdo con sabor y aroma queremos compartirles a las mujeres del segundo grupo?”

Segunda lectura: vamos a cerrar con el libro de Héctor Abad Faciolince “Tratado de culinaria mujeres tristes”, un texto increíble que propone postulados a modo de recetas de cocina.

La carta de esta sesión se divide en dos: en la primera parte cada quien comparte su mejor recuerdo de aromas y sabores: la arepa que preparaba mamá antes de salir, el chocolate de la abuela, esa sopa de cuchuco que luego de enfermar mamá no pudo volver a preparar, etc. La segunda parte, que surge a partir del libro de Faciolince, consiste en escribir una receta a su compañera epistolar. De este ejercicio en Mujeres y narrativas de paz surgieron “recetas para perdonar”, “recetas para superar ausencias”, entre otras.

*Repetimos esta actividad en el segundo grupo.

Sesión 4: El encuentro

“Otra promesa que logramos cumplir fue el encuentro. Al final las participantes querían conocer quien les habían escrito cartas y quién había leído las suyas”, cuenta Juan Felipe.

En el marco de un encuentro de experiencias significativas de promoción de lectura se logró reunir a los dos grupos de Mujeres y narrativas de paz, quienes se reconocieron en palabras y abrazos. 

“Durante el encuentro hablaron de la experiencia sobre cómo fue escribir. Los talleres eran en la noche, muchas llegaban de trabajar directamente a las sesiones así que, de una u otra forma, el ejercicio de escritura hacía parte de su descanso, de liberar cargas. Un abrazo entre ellas fue para todos la conclusión más valiosa de este taller, como dice Eduardo Galeano: “Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano."

Importante: se pidió autorización a las participantes para publicar sus cartas. Sacamos copias de quienes autorizaron y se entregaron las originales a cada participante. Al final se realizó una publicación con las memorias del ciclo de talleres.

“Espero que esta experiencia, a partir de la herramienta Frente al otro, pueda servir a que mediadores en todo el país repliquen esta metodología, esperamos que nos puedan compartir sus experiencias en el grupo de Facebook.”: Juan Felipe Torres.