Voces de la red

Conversar desde la empatía, la metodología de Yulieth Aguirre

Yulieth Aguirre

Yulieth Aguirre

Yulieth Aguirre es estudiante de octavo semestre de Licenciatura en Lengua Castellana en la Universidad Distrital y hace parte de la Red de mediadores de La Paz se Toma La Palabra. Su trabajo de mediación está centrado en la empatía, el territorio y la paz. Conversamos con ella sobre su labor como promotora de lectura y gestora de culturas de paz.

Desde hace más de dos años Yulieth Aguirre se acercó por primera vez a la promoción de lectura a través de un amigo de universidad que dictaba talleres, decidió acompañarlo a una de las sesiones y fue allí donde nació su interés por la promoción de lectura y la mediación. “Lo mío empezó realmente como una labor social, realizaba talleres en las casas culturales de mi localidad con la idea de hacer promoción de lectura con la comunidad más cercana”, cuenta.

A partir de esta experiencia, y  a través de los libros, Yulieth sintió que era importante y necesario empezar a  hablar de territorio, medio ambiente y paz en sus actividades, un hilo conductor que se fue tejiendo, además, alrededor de las maletas viajeras y las herramientas de la bolsa de juegos del proyecto La paz se toma la palabra.

“Me gusta trabajar temas de empatía, territorio y paz”

Durante épocas de vacaciones en la universidad Yulieth dedica su tiempo a actividades con niños, jóvenes y familias de su barrio San Francisco en la localidad de Ciudad Bolívar. Sus talleres son, también salidas en las que se promueve el conocimiento del territorio. El parque, la cuadra, la montaña, la cancha y muchos más lugares son escenarios para estos encuentros con la lectura. “Mis actividades suelen ser lúdicas y en grupos grandes,  convoco a la gente del barrio para que salgamos a caminar y a hacer recorridos por el territorio”, cuenta Yulieth.

Los niños piensan la paz

Como resultado de varios talleres realizados en la localidad de Ciudad Bolívar, en espacios como parques y  colegios, con niños y jóvenes de la cuadra, y a partir de las herramientas de la bolsa de juegos del proyecto, Yulieth empezó a recolectar testimonios, experiencias, comentarios, pequeñas frases  y todo tipo de textos alrededor de la paz y la vida.  

“Cuando tuve mucho material quise hacer algo con todo eso, así que me inspiré en el libro Los niños piensan la paz, compilé algunas de las respuestas y las digitalicé. Después de eso, mi compañero Sebastián Corredor, estudiante también de la Universidad me ayudó con las ilustraciones a partir de las respuestas”. El resultado pueden verlo aquí.

“En algunas preguntas sobre paz las respuestas quedaron en blanco. Quise dejarlo así porque también considero que el silencio también nos dice mucho”.

Actividad de la mediadora Yulieth Aguirre

Yulieth se inscribió en la red porque vio en esta comunidad la posibilidad de crear lazos fuertes y multiplicar acciones, además encontró en las herramientas un material útil para su comunidad y las actividades que realizaba junto a ellos: “la comunidad necesitaba herramientas así”.

Mi herramienta preferida es Hechos de paz, le saco mucho provecho y le hago modificaciones dependiendo el contexto, el objetivo y el público de la actividad. La herramienta se presta para muchas cosas, así que es la que más uso y recomiendo (…)  puedo trabajar el mapa corporal con niños y la línea de tiempo con jóvenes. Se presta para conversar sobre su vida desde diferentes miradas”, cuenta Yulieth.

“El papel de los mediadores es primordial en la construcción de paz en todos los territorios, es un papel fundamental, todos desde su quehacer están siendo mediadores, por eso aliarnos tiene un efecto tan poderoso”.

 

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Actividad de la mediadora Yulieth

Fecha: 

Lunes, Enero 14, 2019

Ciudad: 

Bogotá

Contar para transformar

Iveth Hernández

En las palabras y las imágenes hemos encontrado formas poderosas para encontrarnos y no enfrentarnos. Es por eso que les contaremos sobre el trabajo de Iveth Hernández, quien a través de la narración oral ha encontrado su estrategia de mediación.

Iveth Hernández vive en Barranquilla y, además de cuentera de tradición oral, se dedica a la promoción de lectura, la cuentoterapia y la investigación cultural. Es gestora cultural, escritora, tallerista y fundadora de la Organización A Narrar se dijo JusCarajo, un colectivo de narración. La organización la componen niños y jóvenes, quienes buscan transformar a través de los cuentos, sus talleres, en instituciones educativas, y  casas de cultura, se enfocan en la oralidad tradicional y la literatura propia de la Región Caribe.

Cuando su hijo tenía 5 años le declararon diabetes millitus tipo 1. Cuatro veces al día tenía que inyectarle insulina y hace gluconetrias constantemente. Iveth, economista de profesión, trabajaba en el Departamento Nacional de Estadísticas a la vez que se hacía cargo del tratamiento de su hijo. “Un día llegué a casa y debía aplicar su insulina, lo coloqué en mis piernas e inventé historia tras historia para calmar su dolor, así empecé. En 2003 llegó una invitación  de la escuela de mi hijo para para participar en un taller literario del Museo Bolivariano a cargo del cuentero Iván Torres, así que asistí y fue maravilloso. Allí conocí a los del Semillero Luneta del que hoy en día hago parte”.

A partir de esta historia inició para Iveth un camino demarcado por los cuentos y la narración. Una de sus labores es la cuentoterapia, o arte de sanar a través de los cuentos, que al estar cargados de elementos de fantasía y emociones se convierten en apoyos enriquecedores en medio de procesos terapéuticos. Con esta iniciativa Iveth ha apoyado a fundaciones como Féniz, Copservir y Creando Huellas para el futuro entre otras. 

Tradición oral para la paz

“Inicié realizando talleres de creación literaria y lectura en voz alta, pero no como una forma de trabajo sino como un apoyo para sanar emocionalmente a mi hijo. Así, sin planearlo, empecé a contarle historias a él y a otros”. Iveth fue voluntaria en la iniciativa Libros libres para todos en Barranquilla y fue a través de esta que conoció el proyecto La paz se toma la palabra del Banco de la República.

“Considero que la oralidad es una herramienta indispensable para la construcción de paz. Un cuento no es por la boca de quien  lo dice sino por la oreja de quien lo escucha y es esto lo que  logramos cuando contamos historias,  que nos escuchen, y es precisamente la carencia de escucha nuestro gran problema como sociedad.” 

La narración, según Iveth,  nos expone al diálogo y contar historias nos lleva a puntos de encuentro y de acuerdo. “Es urgente transmitir saberes, traspasar esa cultura de paz. Hay  historias en las localidades rurales que  merecen ser escuchadas y que  nos ayudarían a empoderar a niños campesinos y jóvenes a través de la palabra.”

Una herramienta de memoria colectiva, así describe Iveth su principal motivación para ser parte de la Red de mediadores culturales La paz se toma la palabra. “Lo más importante es que quiero formar parte de  procesos que contribuyan al fortalecimiento de  culturas de  paz en el país desde mi comunidad, ese es gran valor de este proyecto.”

En su trabajo de mediación cultural y promoción cultural, Iveth saca provecho de herramientas como Las reglas del juego, Los niños piensan la paz, Frente al otro y Hechos de paz. “Con este proyecto he podido intercambiar experiencias,  apoyar en formación a jóvenes y adultos mayores en procesos de  cultura por la paz, contribuir con la divulgación de este proyecto cultural en comunidades que  ni siquiera sabía que existía una apuesta cultural en el banco de la República. Me siento feliz de  aportar y de que  me aporten también.  Encontrar mediadores que  me cuentan sus experiencias, que al final,  veo ya como experiencias de vida.”

 

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Fecha: 

Domingo, Septiembre 2, 2018

Ciudad: 

Barranquilla

Cali, una ciudad que forma mediadores y gestores de paz

Lilian Lenis

Este 27 de junio se cumplió 1 año desde que, en una zona veredal transitoria de normalización en Buenavista (Meta), las  Farc entregaron más de 7 mil armas a delegados de la ONU, un acto que significó el fin de este grupo como movimiento armado y, para muchos, un paso más en el camino de la paz. Es precisamente en ese camino que muchos se han animado a transformar entornos de guerra por comunidades en paz. Lilian Lenis Llanos, líder del nodo del proyecto en Cali, nos cuenta sobre algunas de las iniciativas de paz que avanzan en su ciudad y cómo La paz se toma la palabra se ha vuelto en una herramienta clave en la formación de mediadores y gestores de paz.

Desde el primer día del proyecto Lilian, profesional especializada del Banco de la República, se puso a la tarea de hacer de las herramientas (físicas y digitales) del proyecto un insumo importante en la formación mediadores y el acompañamiento de gestores de paz en la capital del Valle del cauca. 

“Estoy convencida de la importancia de conocer las herramientas de manera personal antes de ofrecerlas a otras personas, que a través de ellas puedan desarrollar empatía y valores que generen confianza en sus ejercicios de mediación con las comunidades”.

Lilian es licenciada en literatura y además de los años que lleva apoyando la actividad cultural del Banco de la República en Cali, ha trabajado como maestra y promotora de lectura, experiencias que la han acercado con gran empatía al proyecto. “He asumido que todo en la vida es aprendizaje, así que experiencias como leer en hospitales o ser maestra han formado lo que soy ahora. Trabajar con el proyecto de la paz ha sido maravilloso, he conocido a muchas personas, todas comprometidas con la construcción de culturas de paz en sus comunidades. Nuestro reto ha sido siempre acompañar estos procesos”.

El trabajo de este nodo se ha enfocado en la formación de mediadores y el acompañamiento a gestores de paz por medio de talleres y encuentros guiados por las herramientas de la bolsa de actividades y otras estrategias. Específicamente el proyecto ha liderado procesos con gestores de paz, jóvenes de la Comuna 21 de Cali y bibliotecarios de la Biblioteca Centenario.  Lilian nos contó más detalles de estas experiencias:  

“Trabajamos con dos grupo de alrededor de 40 gestores de paz, algunos ex combatientes o ex guerrilleros, que buscan nuevas oportunidades y nuevos propósitos de vida, que tienen liderazgo en sus comunidades y que necesitan herramientas para construir procesos de paz en sus comunidades”, nos cuenta Lilian quien desarrolló, junto a la Secretaría de Paz de Cali, talleres de formación y acompañamiento a los gestores de paz.

Por otro lado, como parte de su proceso de reintegración, jóvenes de la Comuna 21 de Cali se han valido de las estrategias de mediación que ofrece La paz se toma la palabra para formarse y apropiarse de su papel de líderes en las comunidades. Se trató de un taller con 22 líderes enfocado al diseño de estrategias de mediación. “Realizamos un taller y entregamos bolsas de actividades a jóvenes de la Comuna 21, la tarea ahora es que los líderes puedan promover propuestas en sus comunidades y generar espacios de conversación alrededor de la paz y la convivencia”.

Así mismo, el equipo que lidera el proyecto de La paz se toma la palabra en el nodo Cali logró llevar el mensaje del proyecto hasta las salas de la Biblioteca Centenario de Cali donde 9 bibliotecarios se formaron para activar las herramientas (que ahora hacen parte de su acervo) con todos los usuarios y la comunidad en general. Además, durante julio, mes de la paz en esta biblioteca, se expondrá la línea de tiempo Hechos de paz.

Lilian Lenis

“Nos hemos convertido en un referente a la hora de hablar de construcción de culturas de paz y formación de mediadores. Hacemos parte de una red de más de 20 aliados para la paz en la ciudad,  nos conectamos para llevar todo este conocimiento a muchas más personas en muchos más lugares”.

Además de las experiencias, Lilian nos contó sobre su labor como líder de este proyecto en Cali, sus estrategias y su opinión acerca del rol de los mediadores culturales: 

“Hechos de paz es mi herramienta preferida. Me gusta porque puedes dibujarte y reconocerte en tus tristezas y alegrías antes de conversar sobre historias de otros, esto hace que estemos más dispuestos y logremos crear lazos de confianza. También ayuda a identificar habilidades en los participantes, si pueden comprender textos con facilidad o no. Creo que Hechos de paz es una buena herramienta para iniciar los talleres”.

El rol de mediador

En medio de este proceso Lilian ha formado una idea sobre la importancia del mediador y su rol en la generación de conversaciones: “Creo que los mediadores tienen la gran responsabilidad de crear espacios de confianza, de acompañar, de escuchar y devolver. Su rol es el de ser agente de paz desde todas sus acciones y actitudes”.

“Los mediadores, más allá de sumar actividades, deben esforzarse porque estas tengan sentido, tener la habilidad de manejar situaciones s difíciles y poder devolver con reflexiones valiosas. Su tarea es hacerse preguntas, estar en búsqueda constante y permanente reflexión sobre  su labor”.  

¿Para ustedes cuál es la importancia del rol de mediador?

Los invitamos a compartir sus opiniones a través de nuestro grupo en Facebook.

 

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Fecha: 

Viernes, Julio 6, 2018

Ciudad: 

Cali

“Los mediadores somos soñadores”

Juan Felipe Torres

El proyecto La paz se toma la palabra ha tenido, desde sus inicios, la intención de conectar y apoyar a quienes generan conversaciones y culturas de paz en el país, aquellos con la vocación y el talento para animar el intercambio y el aprendizaje de las comunidades: los mediadores culturales. Por eso queremos contarles sobre su trabajo y sus esfuerzos basados en el afecto y la esperanza.

Hablamos con Juan Felipe Torres, mediador del nodo Bogotá, y quien se ha destacado por compartir con la red un trabajo de mediación basado en los relatos de paz que nacen en la cotidianidad de las comunidades. Aquí apartes de esta conversación.

Juan Felipe Torres

Juan Felipe es bogotano, tiene 24 años y está en los últimos semestres de la carrera de Humanidades y lengua castellana en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Hace 4 años inició la tarea de promotor de lectura en la ciudad como respuesta a un interés genuino por descubrir en los libros una herramienta de transformaciones y diálogos. Los parques, las plazas de mercado y las calles de barrio son para Juan Felipe los lugares de mediación, estos  espacios (no convencionales) lo han puesto en un lugar más cercano a la comunidad, más cerca a sus conversaciones y a sus historias.  

“Durante este tiempo he descubierto que, además de las historias que comúnmente encontramos en libros, las personas cargan con un cúmulo de historias, experiencias y relatos. Fue así como surgió el pensar en que, además de ser lector en voz alta, me convierta en un coleccionista de esas historias y relatos. Para mí las personas también son libros, de ahí surge la idea principal de mi estrategia de mediación”, cuenta Juan Felipe.

Con las historias recopiladas en las lecturas, talleres y conversaciones con los niños y niñas del barrio La Fragua en Bogotá, se crearon libros cartoneros que depositamos en una Caja viajera que luego fue a otros barrios de la ciudad para que más niños, en un experimento epistolar, pudieran leerlos. “Este fue el inicio de lo que ahora es una biblioteca viajera llamada “La caja viajera”, que hoy ya reúne 4 proyectos”.

La caja viajera

Queremos contarles más sobre este proyecto que lidera Juan Felipe en el sur de Bogotá. La Caja viajera contiene varias colecciones (libros) temáticas, todas basadas en las historias, los relatos cotidianos y las conversaciones que han surgido de sus ejercicios con la comunidad. Un tesoro lleno de memorias, preguntas, respuestas y auténticos reflejos de su vida y sus diversas formas de ver el mundo.

Orígenes es un libro que se construyó en familia guiados por preguntas como ¿cómo se origina el mundo?, o ¿de qué está hecho el universo? “Este ejercicio está inspirado en Javier Naranjo, su libro Casa de las estrellas y la idea de generar diccionarios desde la imaginación”. La colección Orígenes se completa con un libro sobre el universo, otro sobre el origen de las frutas y otro sobre el origen de los animales. 

Otros ejercicios que se pueden encontrar en La Caja viajera son, por ejemplo, La ciudad de los monstros, inspirada en La ciudad de los Niños de Francesco Tonucci, que plantea la necesidad de reflexionar el mundo desde la infancia. Por eso se desarrolló un escenario político liderado por niños que realizan manifiestos y asambleas, de lo que han surgido resultados poéticos y reflexivos. También esta Mujeres y narrativas de paz, un ejercicio de narrativas autobiográficas sobre reparación con mujeres madres comunitarias y mujeres pertenecientes a las Casas de igualdad de oportunidades de diferentes localidades. “Este libro surgió en talleres de promoción de lectura y es un homenaje al proyecto Cartas de la persistencia”, cuenta Juan Felipe.

Por último está Pithana la araña, tejiendo saberes de paz, que se realizó junto al Colectivo Jacarandá de la localidad de Engativá. “A través de libros infantiles conversamos sobre qué es la paz, qué es la violencia, la reconciliación, la memoria, la justicia y las identidades del conflicto. También conversamos sobre la prevención del abuso infantil, los valores en la familia y el fortalecimiento de la autoestima”.

Conoce más sobre La Caja viajera.

Juan Felipe Torres mediador

¿Por qué se mediador cultural?

Juan Felipe: Creo en los diálogos de saberes, el intercambio de experiencias y la manera como desde allí nos fortalecemos. La Red de mediadores se ha convertido en otra forma de confirmarme que desde esas pequeñas utopías  en las que pensamos el mundo desde otros lugares estamos haciendo algo, construyendo y transformando. 

También ha sido una confirmación de que no estábamos distantes, que no estábamos solos los mediadores quienes soñamos con un país diferente para la infancia, fue una forma de conectarnos y conocernos, porque como mediadores, más allá de tener los libros en la cabeza y tener en mente las metodologías, somos soñadores. 

De las herramientas del baúl, ¿cuáles son tus favoritas?

Juan Felipe: Una de las que más utilizo es Contando historias. En el ejercicio de narrarse desde la literatura y desde la conversación esta herramienta siempre es un recurso interesante para tejer historias. 

También está Hechos de paz, que creo que es mi favorita, ya que plantea un viaje desde el auto-reconocimiento, pasando por conversar con el otro sobre quiénes somos y cómo construimos paz en comunidad. La he trabajado con muchos grupos y han surgido cosas maravillosas. También he trabajado con Frente al otro, es un buen recurso para enfrentarnos a través del arte y sus raíces, los talleres de artistas colombianos con reinsertados, es muy inspirador.

Para Juan Felipe la transformación está en lo que construimos todos, en el cambio de imaginarios, en la construcción de esa paz que vive mutando y que, en ocasiones, aleja a las comunidades de lo que pueden construir desde su cotidianidad: las palabras, los abrazos y los desacuerdos que se logran mediar. “Es importante poner en conversación las historias de construcción de paz  en las que cada uno somos protagonistas, esa es la base y la inspiración de mi trabajo como mediador”.

 

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Miércoles, Junio 20, 2018

Ciudad: 

Bogotá

El aula se hizo montaña

Taller Hagamos las paces con la naturaleza

Estudiantes de ingeniería ambiental del Tecnológico de Antioquia se reunieron el pasado 7 y 8 de mayo en la vereda La Palma, corregimiento San Cristóbal en Medellín, para realizar el taller Hagamos las paces con la naturaleza liderado por la Juan Fernando Sánchez y Jairo Nicolás Álvarez Corporación Cacique Candela y Juan David Rodríguez, docente del Tecnológico de Antioquia. La actividad reunió a 50 jóvenes  para conversar sobre cómo hacer las paces con nuestro entorno.

El aula se hizo montaña y la cotidianidad de la universidad se trasladó a la ruralidad de un corregimiento de Medellín donde 50 jóvenes provenientes de Córdoba, Tumaco (Nariño) y Manrique (Antioquia) y estudiantes Tecnológico de Antioquia decidieron tener un encuentro con la vida y crear conversaciones alrededor de lo que pasaba en su entorno. “No sabían ni de lo que antecedía, ni de lo que seguía, de modo que guardaron silencio. Se dejaron llevar a lo lejos en medio de las montañas, haciéndose protagonistas del fluir del agua, al compás de un carnaval de hojas desprendidas de las copas de los árboles, pájaros, mariposas, libélulas, yarumos, sietecueros, dragos, caciques candela y colibríes”, cuenta Juan Fernando Sánchez, mediador cultural del proyecto La paz se toma la palabra en la capital antioqueña. 

La actividad inició con la lectura de un fragmento del libro La poética del espacio de Gastón Bachelard, con el que se resaltó la importancia de la casa entendida como el todo. “Luego de este primer ejercicio, realizamos un “café mundial”, una metodología para crear diálogos colaborativos. Entonces, cada mesa tenía como brújula un libro, al que se invitó a explorar, elegir un párrafo y/o una frase, para luego construir una pregunta que daría como resultado el diálogo en cada mesa. Los libros con los que trabajamos no pretendían mantener una estructura temática, sino generar un espacio de diálogo dinámico y espontáneo”, agrega Juan Fernando.

Taller Hagamos las paces con la naturaleza Taller Hagamos las paces con la naturaleza

Los niños piensan la paz,  del proyecto La Paz se toma la palabra, Agua: Un patrimonio que corre de mano en mano, y Pedagogía de la tierra de Moacir Gadotti, fueron los libros utilizados en este ejercicio. Entre los párrafos o frases escogidas entre los estudiantes, encontramos las siguientes reflexiones y preguntas:  

“Morir: fue un día que mi hermana mayor estaba embarazada y de repente un día tenia control con el médico, y de repente cuando salió de revisarla mi hermana se sentó y sintió un dolor muy grande. Así fue que el niño murió, se lo infartaron, después otras semanas mi hermana le dijo a mi mamá que no sentía el bebé, así que fue otra vez al médico y le dijeron que el niño tenía 3 días de muerto, así fue el dolor que sentí", el libro Los niños piensan la paz.

Este libro dejó como pregunta, ¿podemos llegar a perdonar como perdonan los niños?, ¿por qué amar para los niños es la paz?, ¿si pensáramos como niños llegaríamos a la paz? 

"Al ver los pensamientos de los niños, tan sueltos de prejuicios, los estudiantes se sintieron motivados en hacerse más preguntas, entre ellas muchas que aplicaban a sentimientos muy profundos como el porqué de tanta indiferencia", cuenta Juan Fernando. 

Del libro Agua: un patrimonio que corre de mano en mano la frase “uno no es rio para no devolverse”, salieron preguntas como: ¿cuántos litros de agua crees que se son utilizados para producir una hoja de papel tamaño carta? ¿por qué la indiferencia del hombre no lo deja ver sus necesidades? ¿Cuántos mundos necesita tu vida? "Las preguntas dejaron ver que somos eso que pensamos, que nos duele, que nos encuentra en el otro, en sus afectos, en sus alegrías".

“En el marco de Hagamos  las paces con la naturaleza tenemos la idea es construir con niños materos con-sentidos para la paz,  con pinturas y textos de niños y jóvenes”.

Juan Fernando Sánchez es sociólogo y hace parte de Corporación Cacique Candela, al igual que otros profesionales quienes decidieron caminar el corregimiento para conocer sus problemáticas y paisajes. “Decidí ser parte de la Red de Mediadores culturales por la simpatía que tengo con los temas culturales y ambientales. Actualmente, en la sede de la corporación, realizamos talleres y encuentros con los ciudadanos alrededor de acciones ambientales y culturales”.

Taller Hagamos las paces con la naturaleza

 

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Taller Hagamos las paces con la naturaleza. Juan Fernando Sánchez
Taller Hagamos las paces con la naturaleza. Juan Fernando Sánchez
Taller Hagamos las paces con la naturaleza. Juan Fernando Sánchez

Fecha: 

Viernes, Mayo 25, 2018

Ciudad: 

Medellín

Maratón Contando historias

Hace unas semanas nuestra Red de mediadores culturales en todo el país decidió unir esfuerzos y palabras en una gran conversación sobre la paz. Con la idea principal de reunirse alrededor de una actividad a pesar de las distancias, los mediadores crearon la primera maratón del proyecto, esta  vez  en torno a la herramienta contando historias.

Esta primera maratón, que se realizó durante febrero y marzo de 2018, buscaba crear espacios simultáneos de mediación para reunir las voces que surgen en todo el país alrededor de la paz, su construcción, sus recuerdos y sus diferentes formas. La maratón estaba enfocada en las historias, por eso se utilizó la herramienta Contando historias en todas las actividades. 

Nota: Construyamos relatos colectivos

Para mostrar los resultados de la Maratón Contando historias decidimos crear este mapa en el que podrás explorar las diferentes actividades alrededor de la paz desde Riohacha hasta Leticia, en diferentes lugares del país. Aquí podrás ver más imágenes.

 

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Fecha: 

Lunes, Marzo 26, 2018

Ciudad: 

Bogotá

Alfredo González: un explorador de la paz a través de las palabras

Alfredo González

Si de algo estamos seguros en el proyecto de La Paz se toma la palabra es que nuestra Red de Mediadores culturales en todo el país está llena de historias que nos motivan e inspiran a seguir creyendo en el poder que tienen las palabras para construir paz.

Una de esas historias es la de Alfredo González, mediador del proyecto y gestor cultural en Barranquilla, quien ha llevado a comunidades vulnerables en su ciudad y municipios cercanos, herramientas que evocan la imaginación, la creación y la conversación, en especial de temas relacionados con la paz, los derechos humanos y la reconciliación, entre otros.

Alfredo es licenciado en educación con especialidad en lenguas modernas de la Universidad del Atlántico y cursa la Maestría en educación de la Universidad Autónoma del Caribe. Como muchos apasionados por la educación, inició siendo maestro en algunas instituciones pero su instinto lo llevó a espacios diferentes como las calles y los parques, en los que sentía que, a partir de la cercanía con la comunidad, podía explorar relaciones más espontáneas.

Hace 8 años Alfredo fundó La Sombra del Matarratón, una fundación que desarrolla actividades relacionadas con construcción de paz y derechos humanos a través de la promoción de lectura en comunidades con presencia de violencia urbana. “Usamos los libros como puente para llegar a los niños y jóvenes. Para nosotros la cultura es una herramienta de la que echamos mano para construir paz”, afirma Alfredo.

En La Sombra del Matarratón los libros son un punto de encuentro. Sus actividades, basadas en la espontaneidad, permiten que los jóvenes encuentren en los cuentos una identificación con su entorno social, exploren realidades diferentes y reescriban sus historias. “Con la fundación desarrollamos El Jardín de las palabras, una actividad con la que llegamos a varias comunidades de la ciudad. Cada sesión tiene su “apellido”, por ejemplo: “El jardín de las palabras hablemos de paz”, o “el jardín de las palabras las diferencias nos unen”. Nos interesa conocer las necesidades de las comunidades que visitamos y encontrar puntos de encuentro entre sus realidades y las que presentan los libros que llevamos”, cuenta Alfredo.

Barlovento, El ferry y La chinita son algunos de los lugares a los que ha llegado Alfredo junto al equipo de La Sombra del Matarratón y otras organizaciones sociales de la ciudad.

Ser mediador

Alfredo González, mediador.

Como fiel usuario de la actividad cultural del Banco de la República en Barranquilla, Alfredo se enteró pronto de la Red de Mediadores Culturales La Paz se toma la palabra. ”Decidí ser parte de las Red de mediadores porque muchas de sus actividades y herramientas tienen intenciones similares a las de la Fundación: crear conversaciones y reflexiones sobre la paz alrededor de las palabras”.

En las actividades como mediador, Alfredo utiliza herramientas como Contando historias y Frente al Otro, que le permiten crear conversaciones sobre realidades e imaginarios, historias y hasta proyectos de vida. Estos encuentros, en los que participan niños entre 6 y 12 años, se han convertido en verdaderos laboratorios de paz, espacios donde a partir de las herramientas culturales se fomentan los ambientes de paz, convivencia y reconciliación.

“Ser un mediador me ha permitido aprender más de las necesidades de las comunidades en mi ciudad, en especial las que están en condiciones de vulnerabilidad. Me hace feliz poder aportar un poco más a la construcción de paz desde lo que hago como gestor y mediador cultural”.

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Fecha: 

Jueves, Marzo 1, 2018

Ciudad: 

Barranquilla

Sucre: conversaciones de paz alrededor del arte

Taller LPSTLP en Sucre

Las voces de nuestra red nos recuerdan día a día el poder de reunirnos alrededor de las palabras para construir y transformar. Esta fue la principal motivación de Consuelo Salgado, mediadora Cultural de la Red “La paz se toma la palabra”, quien viajó desde Sincelejo hasta las veredas de Costa Rica en el municipio de Buenavista y Canutal en el municipio de Ovejas (Sucre) para compartir con 30 mujeres una estrategia que mezcla el trabajo artesanal con las conversaciones alrededor de la construcción de paz.

Hace 4 meses Consuelo recibió la invitación de una amiga trabajadora social, quien brinda asistencia psicosocial a mujeres dedicadas a labores del campo y el hogar en veredas cercanas a la capital de Sucre, para llevar a esta comunidad talleres de manualidades en los que pudieran explorar nuevas habilidades. No lo dudó, días después Consuelo visitó las veredas Costa Rica y Canutal e inició este encuentro que se repite los jueves de cada semana.

El taller inició con la construcción de un bolso hecho con materiales reciclables y poco después incorporó lecturas en voz alta, especialmente con temáticas de paz. La idea era que las mujeres pudieran conversar mientras construían sus bolsos, una mezcla con la que la mediadora esperaba generar procesos aún más creativos y charlas sobre sus ideas y experiencias alrededor de la paz. Es así como Consuelo encontró en esta estrategia la oportunidad de unir las palabras y el arte en un solo tejido.

A su maleta, además de los lápices, las telas e hilos, fueron entrando los textos y herramientas del baúl “La paz se toma la palabra”. Su viaje, que iniciaba de Sincelejo a Magangué, luego Providencia y finalizaba en mototaxi hasta la vereda, ahora con la maleta más pesada, se convertía cada vez más en la búsqueda de “tejidos de reconstrucción con puntadas de paz”, como lo define Consuelo.

“Ya somos un hecho de paz”

Taller LPSTLP en Sucre

 El tendedero de paz (Hechos de paz) que consiste en crear una línea de tiempo colectiva, así como Mi línea de tiempo y La línea de tiempo de mi entorno, fueron las herramientas del baúl escogidas por la mediadora para iniciar reflexiones individuales y colectivas sobre la paz, la reconciliación, revisar su pasado y resaltar los hechos que marcaron su vida y su entorno.

“Durante el taller les preguntaba ¿cómo cree que ha sido su cambio de paz? porque creía importante que cada una de ellas se viera reflejada en esas líneas de tiempo. También compartimos los testimonios del libro Los niños piensan la paz, y nos enfocamos en algunas palabras como amor, convivencia y amistad, que ellas mismas definieron”, cuenta Consuelo.

A este texto se sumaron otros como Madrechillona de Jutta Bauer, Ahora no, Bernardo de David Mckee, así como lecturas sobre mujeres líderes como Malala Yousafzai, Premio Nobel de paz.

Para Consuelo, uno de los principales logros es que este grupo de mujeres ha conseguido compartir sus sentimientos, sus percepciones sobre la vida y su entorno, generar ideas propias sobre algunos conceptos y, al tiempo, descubrir saberes y habilidades manuales que creían no tener.

“Aquí estamos construyendo un hecho de paz, uno en el que las palabras sanan, unen y transforman”.

Consuelo Salgado Tamara

Consuelo Salgado, mediadora cultural LPSTLP

 Estudió comunicación social. Es capacitadora social, promotora artística y cultural con experiencia y conocimiento en atención a población vulnerable ubicada en el departamento de Sucre. Capacidad para asesorar y ejecutar proyectos de intervención social orientados hacia el desarrollo humano, cultural y artístico en comunidades.

Consuelo se vinculó a las actividades del centro cultural el Sincelejo y fue allí donde conoció el proyecto La paz se toma la palabra, desde entonces decidió convertirse en mediadora cultural y llevar las herramientas del proyecto a la comunidad del corregimiento La Gallera, donde ha puesto en práctica talleres de lectura y herramientas del baúl.

“El mayor valor de ser mediadora es el esfuerzo continuo, es encontrar soluciones a través de las palabras, ser persistentes en seguir aprendiendo”.

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Miércoles, Enero 31, 2018

Ciudad: 

Sincelejo

“El bibliopickup”: una biblioteca rodante que lleva herramientas de “La paz se toma la palabra”

http://proyectos.banrepcultural.org/proyecto-paz/sites/default/files/dscn0980.jpg

En Pasacaballos, un corregimiento de la ciudad de Cartagena, es común encontrar picós, sistemas de sonidos ambulantes donde suena música africana y champeta. Pero Ángel Escorcia, promotor de lectura y gestor cultural de la red de mediadores de “La paz se toma la palabra” e integrante de la Fundación Madre Herlinda Moisés, transformó esta consola musical en una biblioteca rodante: “el bibliopickup”, un teatrino en forma de picó donde los niños dramatizan y cantan los libros.

“¿Por qué no cantar las rimas de Rafael Pombo?” se pregunta Ángel quien dice que quiere llevar libros que se vuelvan canciones a la primera infancia, los niños, niñas y jóvenes del departamento de Bolívar. "Decidimos construir un escenario donde el picó o pickup se transforma en una biblioteca que va a espacios no convencionales. Por eso las canciones se vuelven historias y las historias se vuelven canciones”, cuenta Ángel.

Ángel, tecnólogo en gestión de bibliotecas públicas con experiencia en la red de bibliotecas distritales de Cartagena, se unió a la red de mediadores para fortalecer este proyecto con las herramientas de “La paz se toma la palabra”.

El mediador de lectura de 42 años dice que el Banco de la República siempre ha sido un apoyo para la utilización de las maletas viajeras al proyecto de esta biblioteca itinerante.“No tenemos recursos bibliográficos pero nos apoyamos de las bibliotecas distritales, departamentales y comunitarias para llevar el acervo bibliográfico a otros espacios”, dice el gestor cultural.

El objetivo cultural de la Fundación Madre Herlinda Moisés busca formar jóvenes y gestores culturales con acciones trasversales para la paz y el baúl de herramientas de “La paz se toma la palabra” está brindando nuevos recursos pedagógicos para estos gestores, dice Ángel.

“Las reglas de juego”, una de las herramientas del baúl para mediadores culturales, que busca reflexionar sobre la importancia de los deberes y derechos que nos garantiza la Constitución, ya está haciendo eco en los escenarios del “biblipickup” que recorre varios municipios, veredas y corregimientos del departamento Bolívar. Para él, “esta herramienta nos da las pautas para utilizar la Constitución Política de Colombia y nos da la oportunidad de sentarnos, hablar, compartir, debatir los derechos y sacar una respuesta para motivar la participación política”.

Según el promotor cultural, uno de los problemas que tiene las comunidades afro es que los mecanismos de participación son casi nulas. Ángel sostiene que “Los jóvenes no tienen participación en acciones políticas, entonces esto les está dando la fortaleza y la fuerza. Utilizamos la Constitución con este ejercicio pero además hay preguntas que enfocamos basadas en la Ley 70”.  Esta ley establece mecanismos para la protección de la identidad cultural de los derechos de las comunidades negras.

En palabras de Ángel, con los ejercicios, debates y preguntas que plantea “Las reglas de juego” los participantes del taller han experimentado que sí tienen derechos, tienen voz, y tienen voto para el crecimiento de su territorio".

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“Ellos son los futuros electores en los próximos dos años y tienen que saber cómo van a elegir sus líderes y cómo pueden participar en procesos de crecimiento territorial, de identidad, de medio ambiente y de sus derechos fundamentales como comunidad afro”, cuenta el líder cultural.

Con el “bibliopickup” y las herramientas de “La paz se toma la palabra”, Ángel dice que quiere seguir formando mediadores culturales, jóvenes que se interesen por su territorio, por su identidad cultural y las herramientas del Banco están fortaleciendo el trabajo de estos jóvenes.

Este líder cultural, del barrio El Socorro de Cartagena, cree que estos proyectos son una oportunidad para hablarles de cerca a los chicos. “Hacerlos partícipes de cómo quieren su historia, de que ellos pueden cambiar la historia y la única manera es educándolos, cultivando su conocimiento”, dice el mediador de la red.

 

 

 

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Foto:  Angel Escorcia, mediador de la red
Foto:  Angel Escorcia, mediador de la red
Foto:  Angel Escorcia, mediador de la red

Fecha: 

Viernes, Agosto 11, 2017

Ciudad: 

Cartagena

Líder cultural construye escenarios para la paz en el César

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Han pasado 14 años desde la primera vez que Paholo Angarita sociólogo y promotor de lectura fue al primer taller de formación en promoción de lectura en el Centro Cultural del Banco de la República de Valledupar. Paholo recuerda que “El Banco promovió mucho el tema de la formación en Valledupar. Había cuatro o cinco talleres al año y eso me ayudó mucho”, cuenta.

Ahora Paholo trabaja en la Red Nacional de Bibliotecas con el Plan Nacional de Lectura y también hace parte de la red de mediadores culturales de “La paz se toma la palabra”. Este líder cultural de 32 años está convencido de que “a través de la palabra, la palabra oral o escrita, la palabra contenida en libros se puede construir la paz, se pueden construir espacios protectores para la convivencia”, cuenta.

Este promotor de lectura de Aguachica, César, especializado en lectura y escritura, quiere llevar libros y palabras a las comunidades que más lo necesitan. Ha realizado talleres de lectura con adultos mayores, niños y jóvenes y, en su último taller, llevó libros a ex guerrilleros concentrados en la zona veredal de San José de Oriente en el municipio de La Paz, César.

Motivado por el proyecto de “La paz se toma la palabra” Paholo dice que quiere llevar libros y palabras a esas personas que han tomado la decisión de desmovilizarse para que se incorporen a la vida civil.

Fue así que, como integrante de la Red Nacional de Bibliotecas, visitó una biblioteca móvil en la zona veredal de La Paz, en el departamento del César, donde tuvo la oportunidad de conversar con la bibliotecaria para hacer los contactos y, finalmente, dictar un taller de lectura en esta zona veredal el pasado 14 de julio. 

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Paholo viajó desde Valledupar al corregimiento de San José de Oriente para liderar la actividad de lectura “Conversando el César: escenarios para la paz”. Más de 30 participantes se unieron al taller, entre ellos exguerilleros y exguerilleras, muchas de ellas madres gestantes, quienes disfrutaron de un ‘banquete de libros’ de las maleta viajeras del Banco, una de ellas, de “La paz se toma la palabra”.

“Les leí un cuento de Amalia Lú Posso del libro "Véan ve, mis nanas negras" y claro con eso los contextualicé mucho porque este cuento narra la cotidianidad de la selva, del río Atrato y por ahí los fui sumergiendo en el tema del cuento y de la lectura como tal y se generó una conversación muy fluida”.

También leyeron un poema de Jaime Jaramillo Escobar "Alheña y azúmbar" que Paholo escogió porque según él es un poema muy rítmico, cadente, sonoro y también habla del tema de los negros y de las semillas tropicales.

El promotor de lectura se llevó una sorpresa al preguntarles qué tanto leían y se dio cuenta que este grupo de ex guerrilleros quizá leen más que los que están al otro lado de la barrera. “En mi imaginario personal dije, ¿y esta gente a qué horas lee? Efectivamente, ellos leen dos horas diarias y eso me hizo pensar que están apropiados de la palabra escrita y la palabra oral“, cuenta Paholo.

Con la palabra y los libros, el líder cultural construyó un ambiente de confianza entre los participantes y todos conversaron, opinaron sobre las lecturas del taller y los autores que les gusta leer como Gabriel García Márquez y Albert Camus.

Paholo concluye del taller que “Los ex guerrilleros en medio de sus inseguridades y desconfianzas, se están dando la oportunidad de asumir retos. Las mujeres gestantes estaban ávidas de leer y a sus bebés le quieren dar lo que ellas no han tenido”.

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Otra reflexión que señala el promotor de lectura es que les interesa la lectura y les gusta opinar y generar conversación. “No tenían pena y levantaban la mano con mucha seguridad. Puede que hayan unos que estén más escolarizados que otros, pero lo que podía aportar cada uno lo hizo con mucha seguridad”.

Al final del taller los participantes expresaron su gratitud porque los libros y la lectura en voz alta les dio la posibilidad de conversar y compartir sus opiniones. “Todos [los participantes] se quisieron despedir, te chocaban la mano, te daban las gracias y te preguntaban, ¿cuándo vuelve?”.

Paholo asegura que en el taller se fue tejiendo un ambiente familiar y ese acercamiento fue a través de la palabra. “Creo que los libros y la lectura en voz alta nos dio la posibilidad de cultivar la confianza. Eso te rompe un poco el corazón porque ellos necesitan escuchar y ser escuchados”, cuenta Paholo.

 

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Foto por: Paholo Angarita. Zona veredal San José de Oriente, municipio La Paz, César
Foto por: Paholo Angarita. Zona veredal San José de Oriente, municipio La Paz, César

Fecha: 

Viernes, Julio 21, 2017

Ciudad: 

Valledupar

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