“Todo se reduce a la ética”

“Todo se reduce a la ética”

Agosto 27, 2018

Luis Ospina y Everardo González

Iniciamos el ciclo “Hablemos de  verdad” con la conversación entre los cineastas Luis Ospina y Everardo González, quienes reflexionaron sobre los límites que dividen la verdad y la ficción en el cine. Compartimos el video completo de esta charla, que hace parte del proyecto La Paz se toma la palabra.

“Lo real vs. Lo verdadero en el cine” fue el título de la conversación entre el cineasta colombiano Luis Ospina y el documentalista mexicano Everardo González, quienes a partir de una reflexión del documentalista chileno Francisco Hervé, hablaron de cómo el cine puede contar verdades o ficciones verosímiles. Hervé afirma que: "en cine nada es falso. Se dice que es un falso documental porque se trata en realidad de una ficción que tiene apariencia de documental. Ni las ficciones son falsas ni los documentales son verdaderos”.

“Si nos preguntamos cuál es nuestra responsabilidad (cineastas) creo que sería la de reflexionar sobre el espectador y la credibilidad que otorga a lo que ve en la pantalla”, cuenta Everardo, que agregó “la realidad está en cómo la percibimos, construimos nuestra memoria en cuatro o cinco imágenes que están en nuestra mente. La “realidad” es tan solo es un pequeño fragmento de ella misma”.

¿Una mentira o una verdad absoluta? Luis y Everardo conversaron, a través de sus experiencias como documentalistas, de estos dos conceptos que rodean su quehacer. “Desde su definición  está dada la esencia de la ficción en el documental. Es una fragmento de realidad manipulada, está filtrada por la visión del director”, afirma Luis Ospina.

Para Everardo González “cuando en el cine se quiere presentar una verdad absoluta se niega algo fundamental: la interpretación”. A propósito de esta frase, el mexicano compartió detalles sobre su trabajo en el documental “La libertad de diablo”. Durante el largometraje presentó, tanto a víctimas como victimarios con las mismas máscaras. “Las máscaras están inspiradas en el movimiento zapatista, con ellas se anula lo que todos damos por hecho, por ejemplo las clases sociales”.

 

Sobre la parcialización de la imagen

Aunque para los dos cineastas buscar una verdad absoluta en el cine ignora, a su vez, los procesos subjetivos de interpretación y percepción de la realidad, para Ospina hay algo claro y es  que “hacer documental es también una forma de resistencia, es decir lo que a otros nos les interesa decir” y eso  nos lleva a que, a final, “todo se reduce a la ética”.

Respecto a esto González opina que “el espectador, al final, no se queda con la pulcritud del proceso, sino con las emociones que le produce”, así que si bien “las películas deben tener códigos éticos también deben tener dosis de irresponsabilidad”.

“Hacemos películas porque tenemos preguntas, no porque tenemos las respuestas”.