Una obra de la Iglesia católica

“El subdesarrollo está en la mente del hombre”, solía decir José Joaquín Salcedo Guarín


ACPO
Monseñor José Joaquín Salcedo Guarín, fundador de Radio Sutatenza ca. 1961
Archivo personal de la familia Salas Salcedo

El sacerdote José Joaquín Salcedo (1921-1994) ideó las Escuelas Radiofónicas en 1947 y dirigió ACPO desde 1953. En la década de 1940, durante sus años como seminarista, manifestó amplia curiosidad por los aparatos tecnológicos, por lo que se ganó el apodo de “Padre eléctrico”. Su vida transcurrió de manera paralela a eventos fundamentales en la historia de Colombia: en su infancia fue testigo de la llegada al poder del liberal Enrique Olaya Herrera, luego de 44 años de gobiernos conservadores. Con ello, presenció los intentos de la República Liberal (1930-1946) por vincular las regiones del país y realizar transformaciones en la vida rural, las subsiguientes tensiones ideológicas bipartidistas y el consecuente período de la Violencia que, sobre todo, afectó al campo.

En la década de 1960 Salcedo ganó amplio reconocimiento nacional e internacional por su obra con la empresa educativa. Gracias a su figura alta y delgada, y a su temperamento determinado y testarudo, recibió el apodo “El Quijote de los medios”. Su labor lo llevó a relacionarse constantemente con miembros de los gobiernos colombianos entre 1947 y 1974, así como con hombres de negocios e industriales y diplomáticos norteamericanos y europeos. Recibió críticas, por su carácter, tanto de los sectores políticos liberales como conservadores y de izquierda, así como de miembros de la Iglesia católica, empresarios y medios de comunicación de diversas tendencias que desconfiaban de sus ambiciones con ACPO. Sin embargo, Salcedo siempre reiteró que no se involucraría en política, pues su única prioridad era mejorar la vida del campesinado colombiano.

 

El padre José Ramón Sabogal y sus “viejos queridos”

El padre José Ramón Sabogal Guevara (1908-1996), cura párroco de Tibirita (Boyacá), conoció al padre Salcedo en 1948. Desde entonces iniciaron una fructífera alianza: como una especie de Sancho Panza, hasta finales de los años ochenta, el padre Sabogal ejercería como “traductor” del mensaje de ACPO para el campesinado. Sabogal dirigió las Escuelas Radiofónicas, hizo programas de radio, visitó las oficinas regionales, se reunió constantemente con los campesinos estudiantes, auxiliares, líderes, párrocos, sacerdotes y obispos, y organizó jornadas de promoción del sistema educativo en diferentes departamentos del país. Luego de más de treinta años de servicio para sus “viejos queridos” —frase que utilizaba para referirse a los campesinos oyentes— en 1980 fue condecorado por el Ministerio de Comunicaciones de Colombia. Aún hoy en día es recordado cariñosamente por los usuarios del sistema educativo, quienes resaltan sus palabras sencillas, su valoración de la espiritualidad y su estímulo constante para aprender cada día y aplicar las campañas de acción.