El Bogotazo

«¡Mataron a Gaitán!», «¡Mataron a Gaitán!», repetían los transeúntes que estaban en la carrera séptima, cerca de la avenida Jiménez. A la una y cinco minutos de la tarde, Juan Roa Sierra dispara su revólver. Sobre el pavimento cae el cuerpo aún con vida del jefe del Partido Liberal, Jorge Eliécer Gaitán. Es el 9 de abril de 1948.

Sady González había fotografiado los hechos más relevantes del líder del movimiento gaitanista. La campaña para las legislativas en marzo de 1947, en el circo de Santamaría; los aguerridos discursos en el teatro Municipal; manifestaciones populares de tal magnitud que no tenían antecedentes en la historia de Colombia, como la Marcha del Silencio, cuando el caudillo pronuncia un discurso de tan sólo cinco minutos en el que suplica por la paz y el cese de la violencia. Capta incluso la que se considera la última fotografía en vida del jefe liberal, en su despacho, un día antes de su muerte.

Como los buenos reporteros de guerra, Sady arma su propia estrategia y mueve sus fichas. Conoce las calles, tiene contactos, es arriesgado y entiende que, pese a la balacera y los francotiradores, debe salir a la calle. Desde temprano recorre la ciudad, un día en el carro de la Cruz Roja, otro en uno de la Policía. No hay quien lo detenga.

Muchos archivos fotográficos de la época se quemaron, otros se han ido perdiendo. Cerca de 150 negativos que durante esos días captó Sady González quedaron al cuidado de su esposa, Esperanza Uribe. Gracias a ello, las futuras generaciones podrán ver, casi oler, la destrucción generada durante el Bogotazo. 

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