Exposición Victor Grippo

Por: Alicia Chillida

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En el momento actual el A(rtista) puede jugar un rol más importante que su propia obra al situarse entre la fuerza social que lo nutre y la F(uerza) S(ocial) que de la imaginación creadora puede derivarse. El artista tomará como punto de partida una intención ética y de progreso verdaderos [sic] transformándose en integrador de múltiples experiencias, en oposición a la continua fragmentación a la que nos somete nuestra sociedad, para contribuir a la concepción de un hombre más completo. El arte es un estado exacto del hombre.

Víctor Grippo

El trabajo de Víctor Grippo se desarrolla en el cargado clima político de Buenos Aires en los años setenta, un tiempo de excitación y fermento intelectual en el que la cultura emerge en las calles. En aquel ambiente de búsqueda popular de conocimiento, la posibilidad de crear un pensamiento nuevo, de resignificar los objetos1, a la que Grippo, químico de formación, recurre, es un camino abierto en el territorio del arte: “En 1970 comencé a trabajar con papas como material, tentando (sic) ‘sacralizar’ un objeto cotidiano en apariencia intrascendente y descubrir sus múltiples significaciones. Arte y ciencia —lógica y analógica— sirvieron como instrumentos”.2

En 1970 Grippo presenta su obra Analogía I en la exposición Arte de sistemas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. En ella propone ampliar la función cotidiana de un objeto familiar, la patata, midiendo la energía que produce a través de una retícula de madera con 40 patatas dispuestas en celdillas, con dos electrodos cada una, uno de zinc y otro de cobre. Mediante un voltímetro, el espectador puede medir la energía eléctrica que generan (0,7 voltios por unidad). En un texto anexo, el autor establece una analogía entre tres estados de la papa y tres estados de la conciencia humana. Para la papa, los estados son: 1) definición del diccionario, 2) uso cotidiano de la papa como alimento, 3) uso no convencional: obtención de energía. Y para la conciencia, lo mismo: 1) definición, 2) uso cotidiano: conciencia individual, 3) uso no cotidiano: toma de conciencia de la energía.

El arte descubre las relaciones ocultas o encubiertas. Si una de mis obras “redescubre” la capacidad energética de la papa, de ese alimento tan común, que se ingiere casi sin verlo porque no hay “día sin papa” en cualquier habitante del planeta, es porque intento proveer de una imagen totalizadora que destruya o debilite esa especie de ceguera que la ha vuelto casi invisible para la mayoría. Simplemente, se la usa, se la come. Se olvida lo que es, todo lo que supone. Todo responde a una cosmovisión, a ese estado interior, a esa forma de vida.3

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Pies de página

1 “Que el señor Mutt hiciera o no la fuente con sus propias manos carece de importancia. La eligió. Cogió un artículo de la vida cotidiana y lo colocó de modo que su significado utilitario desapareciera gracias a un título y a un punto de vista nuevos: creó un pensamiento nuevo para este objeto”. Beatrice Wood, citada en Calvin Tompkins, Duchamp, trad. Mónica Martín Berdagué, Barcelona, Anagrama, 1999, p. 191. Volver arriba

2 Víctor Grippo, “Si tratara de definir...” [1981], en Marcelo Pacheco et al., Grippo, Buenos Aires, Malba - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, 2004, p. 177. Volver arriba

3 Víctor Grippo en Jorge di Paola, “Cambiar los hábitos, modificar la conciencia. Encuentro de Jorge di Paola con Víctor Grippo”, publicado en abril de 1982 en la revista El Porteño, núm. 4, Ramona, Revista de Artes Visuales, núm. 16, Buenos Aires, septiembre de 2001, p. 31. Volver arriba

4 Jorge Glugsberg, Arte en la Argentina: del pop-art a la nueva imagen, Buenos Aires, Ediciones de Arte Gaglianone, 1985, p. 169. Volver arriba