Hace un tiempo, cuando Isabel Zuccheri me preguntó...

Hace un tiempo, cuando Isabel Zuccheri me preguntó por los dos maestros argentinos que habían tenido influencia en mi formación artística, respondí, casi sin pensarlo, Castagnino y Berni. Desde ese momento y hasta ahora, la reflexión acerca de esos dos artistas no ha cesado.

Recordé la atracción que en mi adolescencia me provocaban las tintas y las acuarelas de Castagnino por la libertad del gesto, la espontaneidad y simultáneamente, el control casi absoluto de su trazo. Durante años intenté una perfección equivalente sin alcanzarla, aunque la enseñanza quedó, y se enriqueció al conocer su ubicación conceptual sobre el arte y el compromiso ético del artista, su espíritu puesto al servicio continuo del oficio y la cultura.

Distinto y posterior fue el contacto con Antonio Berni en quién admiré, a través de una amistad que duró hasta el momento de su desaparición, sus preocupaciones sobre el destino de lo humano, no ajeno al poder modificador del arte.

Extraño parecerá encontrar sus influencias en mi obra actual, lejana en las formas a las de estos maestros, pero sin duda mi desarrollo está ligado al contenido humanista que ellos me revelaron y que hace más válida mi temática en su intento por expresarse en las transformaciones, en la religiosidad de los oficios, en la búsqueda de una analogía entre la conciencia y la energía, en la heráldica del hombre y en el metabolismo del alma.

Es por eso que siento el deber de manifestar por estos dos artistas distintos, en su carácter de intelectuales completos, mi reconocimiento verdadero.

Víctor Grippo, “Hace un tiempo, cuando Isabel Zuccheri me preguntó…”, en: Encuentros entre un pintor y su memoria: Víctor Grippo, Berni, Castagnino, U. Carbide, Buenos Aires, 1982.