Carlos Sánchez Lozano

Este libro es el resultado del trabajo del Semillero de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil, que dirige la profesora Carmen Elisa Acosta en el Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. No es menos que gratificante encontrar que, por fin, el tema se consolida en el ámbito académico. La literatura infantil fue considerada durante muchos años, hay que decirlo de frente, una subliteratura.

Los noticieros de televisión privada en Colombia nos han acostumbrado a una representación del docente de escuela primaria y secundaria: una persona con una pancarta, en una marcha callejera, que siempre protesta porque no le han pagado su salario a tiempo. Esta representación se complementa con otra: los maestros son personas siempre inconformes, mortificantes, que quieren "chuparse" el presupuesto público.

Los doscientos años de la Independencia tuvieron un eco mediático menor en Colombia, como lo indica Lisímaco Parra París en el prólogo de esta publicación.

Fallecidos los gurús franceses de la posmodernidad (Foucault, Lyotard, Baudrillard, Deleuze), el debate filosófico requería oxígeno.

La industria editorial colombiana en 2011 publicó 14.528 títulos, de los cuales 657 fueron clasificados por el registro ISBN como literatura infantil y juvenil, es decir, el 5 por ciento (datos tomados del ensayo de Beatriz Robledo, “Panorama del libro infantil y juvenil en Colombia 2011-2012”, En Anuario Iberoamericano sobre el libro infantil y juvenil, Madrid, Fundación SM. pág. 103. Se pueden consultar en: http://bit.ly/19Akxxo).

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