Narrativa

Óscar Collazos no ha escapado, como escritor de una generación realista y preocupada por asuntos sociales como es la suya, a la tentación de escribir novelas sobre la guerra entre ejército regular, guerrilla y grupos paramilitares y sus consecuencias en Colombia. Lo hizo con sus novelas Rencor (2006) y Señor sombra (2009). La primera narra las vicisitudes de una desplazada en Cartagena en un tono testimonial.

Un suceso, la muerte de la madre, entreteje, otra vez, como en la infancia, la vida de tres hermanos que se reúnen en la tierra heredada, una hacienda llamada La Oculta.

Biófilo Panclasta(1879-1943) es, sin duda, uno de los más importantes anarquistas de la escena política colombiana. Nacido en Chinácota (Norte de Santander) con el nombre de Vicente Rojas Lizcano, asumió desde 1904 aquel con el que lo conocería la Historia y que bien describía su concepción del mundo: Biófilo, por su amor por la vida y Panclasta, porque se declaró enemigo de todo.

Clara es una niña inteligente y habladora. No hay quien la calle. Felisa dice que parece "una lora mojada". Por eso no sorprende que nos cuente, con lujo de detalles, las cosas que acontecen en su vida.

La crítica literaria es uno de los géneros en literatura más difíciles de entender. Inclusive de aceptar, una acción que puede estar antes que la de entender. Porque casi siempre se piensa (la mayoría de las veces con razón) que la crítica es un asunto para expertos que hablan por medio de una jerga académica más o menos inentendible.

Sumado a su tradicional función de enseñanza, desde hace unos años a los profesores universitarios se les obliga a investigar. Lo que siempre hicieron de manera espontánea los interesados en ahondar un tema o problema o con la intención de implementar nuevos contenidos o hallazgos en sus clases, se volvió una obligación: quiéranlo hacer o no, sépanlo hacer o no, todos los profesores universitarios investigan, muchas veces sin ganas ni vocación.

Entre finales de 2012 y comienzos de 2013, las vitrinas de las librerías nacionales registraron la aparición sucesiva de tres nuevos libros sobre Gabriel García Márquez, todos de la misma editorial. En diciembre de 2012, Gabo: cuatro años de soledad de Gustavo Castro Caycedo; en enero de 2013, Gabo. Cartas y recuerdos de Plinio Apuleyo Mendoza; y en abril, Gabito, el niño que soñó a Macondo de Aída García Márquez.

Nunca se sabe la profundidad del agua cuando leemos la poesía de Carlos Roberto Obregón Borrero (Bogotá, 1929-España, 1963); es decir, algo de lo vital se nos fuga en la relectura; algo de su lenguaje hermético se nos queda en una indescifrable ceniza. ¿Qué quiso decir Carlos Obregón cuando escribió: "Solo el que redime el silencio es raíz sin memoria" [1] ?, ¿hablaba de la oración o de la muerte?

Ignoro cuántos libros ha entregado Germán Castro Caycedo al público lector en las últimas décadas. ¿Decenas? No creo exagerar. Unos más interesantes y entretenidos que otros, sin duda, pero todos escritos con un rigor periodístico que no es común por estos lares. Y todos absorbentes para el lector. Eso no es nada fácil.

La célebre máxima atribuida a Galileo, según la cual uno de los secretos del buen vivir consistía en “escribir en bronce los beneficios y las injurias en el aire” se convirtió en una larga imposibilidad para Arturo, el coprotagonista de la novela Verónica resucitada, del escritor Carlos Orlando Pardo.

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