Reseñas

Ciudad Andina cuenta con un sistema de privilegios público, estrictamente reglamentado y muy atractivo, al que todos los habitantes de la ciudad pueden acceder en algún momento de su existir. Sin importar qué tan difícil haya sido hasta entonces la vida de un sujeto, de dónde provenga o cuál haya sido su historia, todos pueden elevar una solicitud de ingreso, la cual será evaluada en su momento por la Unidad de Determinación de Vacantes.

La primera impresión que un lector distraído puede tener de la novela de Alan González Salazar es que se trata de un ejercicio arriesgado porque tanto en la forma como en el contenido, Anó- nimos rompe con lo que cabe esperar de su género.

Este libro es el resultado del trabajo del Semillero de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil, que dirige la profesora Carmen Elisa Acosta en el Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. No es menos que gratificante encontrar que, por fin, el tema se consolida en el ámbito académico. La literatura infantil fue considerada durante muchos años, hay que decirlo de frente, una subliteratura.

La primera parte del Manual de urbanidad y buenas maneras, escrito por el venezolano Manuel Carreño, se dedica a recalcar los deberes con Dios, para así dejar en claro que lo que se va a decir más adelante o es gracia o es pecado, porque la urbanidad también es un asunto divino.

Este es el último volumen de la trilogía Una mujer entre dos junglas, que Romero inició con Detrás del antifaz (2008) y siguió con El hechizo del destino (2009).

El peregrino Ediciones inaugura con Abrir la puerta para que entre el viento su colección Dememoria, “dedicada a rescatar testimonios de primera mano con valor literario” –según reza la contracarátula del libro–. La editorial se ha especializado hasta el momento en narrativa.

Descripción: 15,5 × 21 cm, 360 g. Contenido: colección de treinta y un ensayos literarios sobre muy diversos autores, aparecidos inicialmente en diferentes publicaciones. Inicia el libro un análisis de veinticuatro páginas, titulado “Álvaro Mutis y la universidad de los cafés”.

Hay géneros que viven una vida en lo que podríamos llamar “los suburbios de la literatura”. Tal han sido, por ejemplo, los casos de los géneros policiaco y de terror que tienen una vida independiente y aparte de la literatura en general, que normalmente no aparecen –o aparecen marginalmente– en los estudios universitarios de literatura y que tienden a crear comunidades de lectores que muchas veces tienden a parecerse a grupos de iniciados.

Puede ser contradictorio, pero Fernando Vallejo nos acostumbró a leerlo sin ser indiferentes. Vallejo escribe bien, porque provoca, sacude, incomoda; exige lectores que se esfuercen. Dicho de otro modo, no es fácil leerlo, así divierta con sus retahílas.

En 1971 se efectuó la protesta estudiantil más importante de la historia de Colombia, tanto por su nivel organizativo, como por su capacidad de movilización, que posibilitó que se prolongara durante muchos meses en la mayoría de las universidades públicas y en algunas privadas y, sobre todo, por la masiva presencia de miles de jóvenes que paralizaron treinta y cinco universidades y cien colegios de secundaria.

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