Paseo a pie por el Centro Histórico

El Centro Histórico de Manizales deja ver sus narrativas urbanas en términos de arquitectura republicana, una expresión arquitectónica conformada a partir de los bahareques que da cuenta de hechos históricos como la reconstrucción de la ciudad, la influencia de estilos extranjeros que ha configurado la estética de las fachadas y la evolución de las técnicas constructivas de la región. Muestra de ello son las reliquias arquitectónicas incluidas en las fichas de la Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales, la cual posee el mayor número de registros alusivos a la zona centro de la ciudad.

Las paredes y fachadas de los edificios republicanos del Centro Histórico se convierten en fondos para las caligrafías que dibujan formas orgánicas a partir de “los tenues y cursivos trazos del hierro forjado”.1  De estas caligrafías urbanas dan testimonio varios de los predios registrados en las fichas de la Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales (fotografías: "Centro #78 - Casa Estrada" y "Centro #81")

Fotografías
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales (1989 - 1993) 
Fotografías
Google Maps (2010 - 2014) 
Centro #78 - Casa Estrada Paseo a pie por el Centro Histórico
Centro #78 - Casa Estrada
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales 
Centro #78 - Casa Estrada
Google Maps
 
Centro #81  Centro #81
Centro #81
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales
Centro #81
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales

Quien camina por el Centro Histórico establece una relación directa con el entorno urbano y encuentra a su paso elementos significativos tales como la aguja de la Catedral Basílica Nuestra Señora del Rosario (fotografía: "Basílica #106") que es, sin duda, el rasgo visual más sobresaliente del perfil de la ciudad. Esta puede verse desde las diferentes ventanas que se abren al panorama urbano y es el elemento orientador, en términos de Paul Spreiregen,2  que de inmediato sitúa el Centro Histórico. También es un foco de actividad o “nodo” y su perfil está definido por edificios de alturas similares que no perturban con su presencia al peatón pues conservan una escala o medida proporcionada en relación con su cuerpo; no obstante, hoy en día existen algunos edificios que rompen con esta secuencia armónica.

Basílica Nuestra Señora del Rosario Basílica Nuestra Señora del Rosario
Basílica #106
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales 

Basílica #106
Google Maps
 

El carácter imponente y la majestuosidad de la fachada principal de la catedral se hacen evidentes durante el ascenso por la carrera 22 hacia la plaza de Bolívar. Su presencia, fuerza y misterio se revelan a todo aquel que se asoma de manera súbita por una esquina y luego se oculta del todo. La figura de la catedral surge como un elemento del espacio urbano que impacta y ocasiona un intervalo en el recorrido; se puede asimilar, siguiendo el concepto del arquitecto inglés Gordon Cullen, a un signo de puntuación, es decir, que su presencia o imagen genera una pausa necesaria en la gramática del caminante.3  Bajo esta perspectiva, el peatón avanza hacia el gran volumen de la catedral, que lo acoge sin oprimirlo y lo contiene con su monumentalidad. Para quien vive esta experiencia es inevitable comparar su medida humana con este sorprendente ejemplo arquitectónico de “universo monumental”.4  Se puede decir que en este tipo de lugares el peatón sobrepasa su condición humana para conectarse espiritualmente con la grandeza de lo divino.

La catedral no se puede aprehender desde un solo campo general de visión dada la yuxtaposición de otros volúmenes propios de su arquitectura y por ello sus siluetas parecen intermitentes. Sin embargo, la cruz sobre la aguja o chapitel5 central sobresale como un punto focal, a manera de remate superior de la construcción, que apunta hacia el infinito y, tal vez, como lo pensaron los constructores góticos, para llegar más cerca de Dios.

El Corredor polaco de la torre central de la catedral es un mirador único desde donde se puede hacer una lectura de Manizales. Este corredor, que en realidad es un balcón circular, está ubicado en la parte superior de la torre de la catedral y rodea la aguja situada como su remate superior a más de cien metros de altura. La subida hasta allí permite tener otra perspectiva panorámica de la ciudad a modo de una visión morfológica del trazado urbano y la ocupación del suelo de los barrios Los Agustinos, San José y Centro Histórico, así como de las transformaciones urbanas que desembocaron en los ejes viales dirigidos hacia Versalles.

Desde este corredor lo primero que se aprecia es la Plaza de Bolívar y el Centro Histórico, que comprende 48 manzanas, entre las calles 25 y 17 y las carreras 25 y 19. Mirar la ciudad desde arriba permite visualizar la distribución de calles y carreras que se cruzan como una retícula ortogonal uniforme, es decir, como una composición de líneas rectas que divide el espacio en cuadrados iguales (manzanas), semejante a un tablero de ajedrez. Así lo describió hace noventa años el padre Fabo: “Las calles y carreras rectas pero estrechas y el piso, con ondulaciones de montaña rusa, ofrecen el conjunto simétrico de un tablero de ajedrez de 440 manzanas, número que se desprende del plano trazado por el inteligente don Manuel Isauro Echeverri”.6 

Las calles del centro y de la Plaza de Bolívar se caracterizan por las pendientes, que impresionan a los transeúntes de diversas formas pues, aparte del impacto sensorial que producen, sirven para situarse espacialmente. La Plaza de Bolívar es el cuadrante donde confluyen las calles más importantes del centro y un lugar de encuentro. Desde una perspectiva espacial, esta plaza puede considerarse como la antesala o recibidor de la catedral, puesto que enmarca su monumentalidad y la presenta como telón de fondo y espectáculo arquitectónico.

El recorrido a pie por la carrera 23 es lento por ser la calle más transitada de Manizales. Esta abigarrada carrera cuenta con numerosos elementos de mobiliario urbano de carácter artificial o natural, tales como lámparas de alumbrado público o palmeras. También hay ventas permanentes de dulces e improvisados puestos ambulantes que se desplazan sobre ruedas.

En la zona centro se encuentran las calles más importantes del Centro Histórico: las cercanas a la catedral, la calle 23 con cuatro joyas de la arquitectura republicana (Ver Galería de fotos) y la conocida Calle del Tango, ubicada en la calle 24 entre las carreras 22 y 23 (Ver Galería de fotos). A lo largo de esta última se localizan los bares donde se disfruta la música y el espectáculo del tango argentino. La calle 23 está decorada con faroles y placas conmemorativas que dan cuenta de las visitas a estos bares por parte de afamados cantantes de tango como Juan Carlos Godoy y Armando Moreno quien será recordado por sus conocidas interpretaciones de Zapatos rotos, Mis harapos y Sonia. Este célebre artista, llamado el “rey del fox”, vivió en Manizales durante la década de los años setenta y, aunque murió en Bogotá, sus cenizas reposan en la cripta de la catedral de Manizales. La mencionada calle tomó el nombre de Calle del Tango Armando Moreno, por sugerencia de Mamá Berta, madre adoptiva del cantante en Manizales y una de las pioneras del tango en tierra caldense.

Referencias

1 Gordon Cullen, El paisaje urbano (Barcelona: Editorial Blume, 1974), 85. . Volver arriba

2 Spreiregen, Compendio de arquitectura urbana. . Volver arriba

3 Cullen, El paisaje urbano. . Volver arriba

4 Spreiregen, Compendio de arquitectura urbana, 117. . Volver arriba

5 Remate de una torre, generalmente en forma piramidal o cónica. . Volver arriba

6 Fray Pedro Fabo de María, Historia de Manizales (Manizales: Tipografía, Blanco y Negro, 1926), 18. . Volver arriba