Clasicismo y encargos oficiales

Alrededor de 1515 Durero estampa sus primeros aguafuertes, técnica que le permitirá mayor espontaneidad y agilidad y con la que realiza El rapto a lomos del unicornio (1516). Esta etapa nos devuelve a uno de los grandes temas del artista, la mitología clásica, y nos acerca a otro de sus argumentos esenciales: el retrato.

De entre todos ellos debe destacarse el dedicado a Willibald Pirkheimer, el gran amigo de Durero. Poeta, humanista, militar, traductor del griego y el latín y el primero en entender que Durero era, antes que ninguna otra cosa, un intelectual. Él fue quien acercó a Durero al emperador Maximiliano I. El monarca dispuso una renta vitalicia para Durero y le encargó numerosa obra gráfica.