La maestría técnica

El encuentro en el año 1500 con el grabador Jacopo de Barbari, autor de un método de medida de la figura humana, anima a Durero a profundizar en sus investigaciones sobre la proporción. El dominio de la perspectiva es absoluto y la autoridad con que maneja las diferentes técnicas de grabado parece insuperable.

Grabados como Escudo de armas con calavera (1503) o El caballo grande (1505) dan fe de la maestría alcanzada tanto en el empleo de arriesgados puntos de vista como en el manejo del buril y la plancha de cobre. Razón aparte merece La natividad (1504), una auténtica lección de historia del arte donde parece converger lo mejor del Renacimiento del sur de Europa con la tradición nórdica de lo concreto y el pormenor.

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