La melancolía y la búsqueda de la belleza absoluta

En torno a los años 1513–1514 el genio de Durero alcanza su apogeo con una serie de trabajos memorables. El caballero, la muerte y el diablo (1513), Melancolía I (1514) y La Virgen con el Niño al pie de la muralla (1514) son tres obras con una gran distancia argumental, pero con una enorme proximidad por su calidad y perfección.

Si El caballero… simboliza al guerrero de Cristo, armado por la Fe y el espíritu, al que equipara con Erasmo de Rotterdam, Melancolía I deduce, en un complejo contenedor alegórico, el desasosiego del artista creador, hasta erigirse en la biografía espiritual, en el verdadero autorretrato intelectual de Durero.