La cuna

Los barrios San José y Los Agustinos, primeros asentamientos de Manizales, conservaron su carácter auténtico pues en ellos prevalece la sobriedad formal, la austeridad decorativa y la vibrante composición cromática propia de la región.1 Construidos a finales del siglo XIX y principios del XX, son prototipo del barrio tradicional que aún coexiste en el contexto urbano. Sus edificaciones, “cuna” de los manizaleños, dan cuenta de la génesis y conformación de la ciudad.

Según la definición del urbanista y profesor de la UNAM Mario Camacho Cardona, la palabra “barrio” remite a cada una de las zonas o ámbitos funcionales en que está dividido un asentamiento humano y a la relación que el hombre de ciudad establece con el territorio que habita desde la cuna; se trata de una fracción de territorio con fisonomía propia caracterizada por tener un aspecto distintivo que le confiere unidad e individualidad.2 Dorian Hoyos amplía el sentido del uso de la palabra “barrio” cuando recoge la idea de que en Manizales esta zona en particular era entendida como un lugar licencioso:

Cuando se referían al barrio no era al barrio San José, sino al barrio donde había prostitutas, donde había salones de baile, donde vendían trago y donde los señores trataban de que nadie viera que iban para esos lugares; entonces era la zona de tolerancia o “el barrio”.3 

San José se extiende desde la avenida Gilberto Alzate Avendaño hasta la quebrada Olivares, desde cuyo puente, lugar vecino a las cantinas y punto de referencia para el pueblo manizaleño, en los años cincuenta, se arrojaron algunos suicidas, sobrios o ebrios, por penas de amor y al son de la canción Como se adora el sol, de Los Trovadores de Cuyo. En realidad, durante el siglo XX, este barrio estuvo compuesto por casas familiares y también por múltiples instituciones de enseñanza dirigidas por comunidades religiosas locales y extranjeras; de hecho, fue el núcleo educativo de la ciudad durante un tiempo.

San José tuvo, además, un matadero, una estación de bomberos, un corral de ferias, unos retretes públicos, una plaza de mercado, una cárcel de varones y una fábrica de chocolates. No se puede dejar de mencionar el hermoso parque San José, totalmente arborizado y cerrado con un enrejado de hierro forjado; allí se realizaban retretas musicales y, según cuenta el historiador Guillermo Ceballos Espinosa,4 se podía conseguir pareja.

Fotografías
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales (1989 - 1993) 
Fotografías
Google Maps (2010 - 2014) 
Galerías #2

Galerías #2 - Grupo de fotografías de los barrios San José y Los Agustinos
Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales 

Droguería y Perfumería "Droguicentro"
Google Maps

Como se ilustra en la recopilación de fichas de la Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales, en la que se incluye un grupo de 70 fotografías del sector tomadas entre 1989 y 1993 (Consulte la serie de fotografías de "San José - La cuna" en este enlace), los barrios San José y Los Agustinos están conformados por construcciones levantadas entre 1889 y 1935 y representan un conjunto arquitectónico tradicional de casas con balcones, aleros, techos en teja de barro y espacios destinados para los solares con gallineros o las huertas de árboles frutales característicos de la arquitectura de la época, como afirma el mismo Ceballos Espinosa.5 La mayoría de esas casas aún se mantiene en pie y, según cuenta Robledo Castillo, tenían algunas singularidades:

[…] se erigieron entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando al terminar la colonización antioqueña apareció en el Antiguo Caldas una “arquitectura sin arquitectos” de calidad tan notable, que puede equipararse con sus similares de valor universal. Techos de teja de barro y grandes aleros, largos y cortos balcones, ventanas y puertasventanas, portones y contraportones, corredores y patios centrales, chambranas, tallas, celosías y barnices cubriendo el maderamen, definieron un tipo constructivo de hermosa homogeneidad formal, en el que las particularidades de los volúmenes y de las fachadas de cada caserón no dañan el conjunto sino que lo enriquecen, a partir de manejos austeros e ingenuas referencias académicas que evolucionaron desde los patrones estéticos y tecnológicos de la edilicia colonial española.6 

Las casas de los barrios San José y Los Agustinos poseen plantas arquitectónicas en forma de O, L o U. El arquitecto Jorge Esguerra comenta que estas características tipológicas, que, a su vez, fueron tomadas del mundo mediterráneo, se han repetido de generación en generación sin importar las condiciones de la zona climática donde se ubica Manizales.7  Esguerra encontró que en varias casas adoptaron mobiliario o costumbres propios de tierra caliente y poco coherentes con el clima de la ciudad. Este hecho resulta evidente al analizar algunas fichas de las casas registradas en la Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales, pues presentan cambios en su construcción relacionados con las exigencias del clima frío que llevaron, por ejemplo, a cubrir los patios con marquesinas.

El barrio Los Agustinos creció por la ladera que va desde la avenida 19 hasta la “cuchilla” de la avenida 12 de Octubre. También fue llamado “Barrio latino” como el de París, solo que allá está la catedral de Notre Dame y aquí la iglesia del Sagrado Corazón, semejantes ambas en su torre central. No sobra agregar que esta iglesia, a la manera de las grandes catedrales del mundo y a pesar de ser una iglesia de barrio, posee un órgano tubular de tres teclados, único en Colombia, que fue traído desde Barcelona en 1908. Si se observa este templo desde Fundadores resalta su silueta horizontal de pináculos góticos como si fuera un calado en el paisaje de fondo y su torre central, con punta en cruz, hace las veces de punto focal. Este santuario, más conocido como la iglesia de Los Agustinos, brilla en el perfil urbano manizaleño por su estética.

Referencias

1 Néstor Tobón Botero, Arquitectura de la colonización antioqueña, volumen 2. Caldas (Bogotá: Fondo Cultural Cafetero, 1986), 63. . Volver arriba

2 Mario Camacho Cardona, Diccionario de urbanismo y arquitectura (México: Trillas, 2007). . Volver arriba

3 Dorian Hoyos, entrevista personal, 12 de noviembre de 2015. . Volver arriba

4 Guillermo Ceballos Espinosa, Manizales de ayer y de hoy (Manizales: Editorial Blanecolor Ltda., 2002). . Volver arriba

5 Ceballos Espinosa, Manizales de ayer y de hoy. . Volver arriba

6 Jorge Enrique Robledo Castillo, 69. Jorge E. Esguerra, “Construcción de una imagen de prosperidad, 1905-1935”, en Arquitectura republicana en Manizales, ed. por Jorge Eduardo Arango, (Manizales: Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes en Caldas, Editorial Nomos, 1997), 86-88. . Volver arriba

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