Epílogo

En 2011, trece años después de la muerte de Leo Matiz, se exhibieron por primera vez las fotografías que componen la serie más polémica del autor, París eterno: fuegos de la libertad. En la presentación de la exposición se informaba al público que la muestra era “una primicia, al estar compuesta en su totalidad por fotografías hasta entonces inéditas”. También se afirmaba que Matiz las había tomado el 25 de agosto de 1944, durante la liberación de París de la ocupación nazi. Las fotografías, en positivo y negativo, captaban de manera abstracta los destellos que en el cielo nocturno habían dejado los fuegos de la celebración. En ninguna de las monografías que abordan la obra de Leo Matiz se ha mencionado un viaje a París en una fecha tan temprana e importante como 1944, año que corresponde a la presencia del fotógrafo en México. Así mismo, tampoco se han relatado los eventos históricos que rodearon la creación de esas imágenes, ni se conoce material anexo que habría tomado naturalmente todo reportero, en medio de un suceso tan significativo para la historia. 

Esta serie, tomada tal vez durante los años cincuenta entre Bogotá y Caracas, hace evidente la maleabilidad del documento fotográfico y de la obra de Leo Matiz. La ficción depositada en estas imágenes ejemplifica como se obstruye la visión de la obra del artista, que resulta finalmente desconocida hoy en día; tan importante es la distancia que separa lo real de lo falso.